Quejicas

Me he comprado unas gafas. Sí, ya sé que no es un dato especialmente interesante pero es que me quedan muy bien, me dan un aire entre intelectual y sexi que no veas. Que no veo yo porque son para cerca, eso tan feo de la presbicia, pero las llevo siempre puestas con el consiguiente mareo. Qué  colocón. Mira qué bien, y todo por el mismo precio. Es que no quiero estar poniéndome y quitándome las gafas y delatando así mi edad y condición. Bastante tengo con llevar siempre en la mano un abanico que ahora que se acaba el verano es un cantazo.

Y todo porque no me pongan el ona. Hasta los treinta caminas feliz con tu era, veinteañera, treintañera, qué feliz y liviana vas, pero es llegar a los cuarenta y, toma pedrada, el ona. Cuarentona, cincuentona y no sigo que no era por ahí.

Me he comprado unas gafas y no es un detalle meramente estético, tiene también que ver con mi nuevo negocio. Me parece que doy una imagen más seria y fiable como escuchanta si llevo gafas, se me acercan más pesados, perdón, clientela. Llevo solo una semana y ya tengo dos clientas fijas, una por la mañana y otra por la tarde. La verdad es que son las mismas que venían a que les echara el tarot, lo mismo les  da ocho que ochenta con tal de pegar la hebra, qué quejicas son las tías y qué pesadas, no me imaginaba yo que este trabajo iba a ser tan cansado.

La de mañana solo me habla de los disgustos que le dan sus hijos. Si yo te contara….me dan ganas de decirle pero no puedo porque la escuchanta, por definición, no habla, sólo da la razón. Lo más que puedo soltar es un desde luego…madre mía qué paciencia tienes que tener, si es que aguantas lo que no está escrito, la que te ha caído,  cría cuervos, qué mérito tienes…cosas así de comprensión y alabanza. Eso gusta, lo he comprobado, siempre que no te pases y dejes espacio para que hablen que es lo que quieren.

La de las tardes me cuenta sus frustraciones vitales, que ella no es en la vida lo que le hubiera gustado ser, que tiene la depresión post-vacacional, que se le ha estropeado el friegaplatos y no sabe si arreglarlo o comprarse uno nuevo. Problemones, no te digo. Insustancialidades, como lo de mis gafas nuevas.

Y es que somos una sociedad mimada y quejicosa y nos hace falta dejar de mirarnos el ombligo y espabilar . A esa conclusión he llegado en mi primera semana como escuchanta, claro que el muestreo que he hecho ha sido pequeño pero dame un mes y me escribo un ensayo sociológico en profundidad.

Con las gafas nuevas y mi ona a cuestas.

37 comentarios en “Quejicas

  1. Sigue así, haciendo feliz a la gente dándole la razón como a los tontos, y te harás de oro. Te recomiendo que incluyas en el servicio una merienda o un «brunch» que mola más, por un precio módico (escandaloso) y además de conseguir el preciado silencio por unos instantes, te llevas más dinero.

    1. Henar, tú sí que sabes, qué consejo más bueno me acabas de dar. Mañana me voy a traer unas magdalenas de bollería industrial malurrias que vende la panadera de mi barrio, llamémoslas muffins, eso para empezar.

  2. Pero entonces ahora estas pluriempleada!, si es que tocas todos los palos. Yo creo que vas por el buen camino, estás cubriendo una necesidad que había en el mercado y si encima lo rematas con la merendola, te va a salir el asunto redondo, nunca mejor dicho (por lo de las magdalenas).

    1. El pluriempleo es lo mío y espérate que no me invente algo más. Te invito a un muffin cuando quieras, por resalá. De los de verdad, la magdalena que sube el colesterol se la reservo a las pelmas.

      1. Jajajaja, me apunto. Una vez compré magdalenas de las malas, malas y baratas, baratas. No superaron la prueba, en cuanto las mojé en la leche, se deshicieron, desaparecieron entre mis dedos. Ahora solo compro magdalenas de las malas pero más caras, que deben tener más apelmazante o aglutinante o más masilla tapa grietas.

  3. ¡¡Necesito con urgencia el botón para darle «me gusta» a los comentarios.
    Amenaza seria: cómo no lo pongas, me veré obligada a comentar de otro modo…

      1. ¡Anda la leche! Voy a empezar a investigar y te contesto en un par de días, porque no sé si con el wordpress que tú tienes va como en el mío (espero que sí). Lo de enlazar es fácil. Soy bastante inútil con el tema de la técnica, pero creo que podré descubrirlo 😀 😀 😀

  4. Joe, somos de lo que no hay. A las magdalenas las llamamos muffins;al abrigo de nuestra abuela, vintage; a una tubería que no sabemos tapar, decoración industrial; a una siesta, momento chill out…..Total, idiotas perdidos. Tú sácale partido a tus gafas.

  5. Ay, Esme. Si es que esto de ser escuchanta tiene que ser muy estresante. Ya bastante tienes con tus cosas como para andar escuchando las de los demás. Aunque las gafas tal vez ejerzan de barrera protectora.

    Besotes!!!

  6. Yo no sé por qué la vida es tan poco indulgente con las mujeres.
    Por ejemplo: Lola la parlera, Mariano el parlanchin.
    Lola la zorrona, Mariano el cabroncete.
    Lola la cincuentona, Mariona el madurito.
    And so on. (Oye que yo también puedo hacer me el moderno)
    Qué comprensión hacia el simpático varón, qué intransigencia hacia la artera hembra.

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