Día: 15 septiembre, 2015

Sin alicientes

El té de roiboos no me ha gustado. Partiendo de que no me gusta el té, mucho menos me va a gustar un té que ni siquiera lo es. He leído en la caja que no tiene teína, que procede de sudáfrica y que posee numerosas virtudes. Es que no falla, basta que una comida o bebida posea virtudes para que no me guste. Será que me van más los maleficios  que los beneficios en lo que a la alimentación se refiere.

Ni me ha gustado el té de roiboos ni me gusta que la Poncho se haya instalado aquí. Lo que revuelve esa mujer, es peor que los niños, si me tiene toda la casa empantaná, como diría mi madre. Por no hablar de su cuarto, eso ya es la gruta del oso. Será marrana la doula esta….y dale que te pego con los inciensos. Huele toda la casa a botafumeiros. Y venga con Eva, cielo, te dejo esta camisita en el montón de la plancha. Eva, cariño, tú que sabes de manchas, a ver si le puedes quitar esta de grasa a la falda.

Tú que sabes de manchas, encima, pues menuda sabiduría, si por lo menos me hubiera dicho tú que sabes de libros quítame esa mancha, igual me hubiera ablandado pese a no tener nada que ver. Que algo voy sabiendo ya, aunque no lo parezca, que desde que me propuse ser culta y leer todo lo que leyera mi jefa han caído bastantes volúmenes para mi bolso.

Volúmenes que posteriormente he procedido a leer, que no los cargo solo para destrozarme el supraespinoso así porque sí. Algunos me han gustado mucho, otros menos, otros nada. Algunos los he entendido, otros solo a trozos y otros me he quedado como estaba antes de leerlos porque su escritura era muy arcana. Pero, vamos, que algo de sabiduría he adquirido gracias a trabajar para la Patri.

Y esa es otra, su mesilla ya no es lo que era, solo lee libros del tipo “Educar sin estresarse”, ( eso es misión imposible, maja), “50 trucos para educar niños felices” (como si fuera magia), o “El arte de domar niños “( ¿arte, doma?, eso me suena a potro).

Si quiero volúmenes de los buenos, de los literarios de toda la vida,  tengo que retreparme a la parte alta de la estantería donde veo nombres con los que me gustaría confraternizar, porque en la parte media, justo a mi alcance, habitan otros que tampoco me interesan mucho: mi sesión de yoga, el zen nuestro de cada día, vive el momento presente, el camino a la serenidad y otras zarandajas.

Justo estaba subiéndome a la escalera con el riesgo que esa operación conlleva cuando me intercepta la Poncho. Eva, tesoro, ¿tú sabes coser? Es que se me han descosido los abalorios de este pañuelo…es para la danza del vientre, si quieres luego te enseño.

No, gracias, no me llama la atención el mundo de las odaliscas y en cuanto a coser, poco y mal, le he dicho haciendo como que quitaba el polvo a soplidos porque trapo no llevaba.

Pues es muy beneficiosa para los órganos sexuales femeninos, se me pone haciéndome una demostración del baile y sin mostrar sorpresa por mi nueva forma de limpiar.

Total, que esta casa se está quedando sin alicientes a no ser que me aficione a mover la pelvis. Menos mal que por la tarde me toca ir donde la doña Marga, tengo ganas de verla y de saber qué tal ha pasado el verano.