Día: 21 septiembre, 2015

Teoría de patios

El Jacobín ya tiene su primer amigo en el colegio, se llama Peto. Y ahora viene la mala noticia: Peto es una piedra. Le ha puesto él ese nombre no sé si influenciado por tener en casa a una mujer llamada Poncho o por su imaginación infantil. La lleva siempre en el bolsillo del pantalón y se dedica a jugar con ella, no sé muy bien a qué, cuando llega la hora del recreo. En un rincón del patio para acabarlo de fastidiar.

Él y la piedra, los dos solos en un rinconcito para que los otros niños, calificados de brutos por el que hasta ahora ostentaba ese título, no le empujen ni le peguen.

Todo esto me lo ha contado por el camino al colegio con una mano en la mía y la otra aferrada a Peto. Qué pena me ha entrado. Pero bueno, Jacobín, si tú has sido el terror de los parques y jardines, el número uno arrebatando palas y cubos, el destroza toboganes y arranca lazos de los pelos de las niñas para posteriormente comértelos, ¿qué transformación es esa?

Del son brutos no le sacas y de su hermanamiento con la piedra, tampoco. He tenido que ir a contárselo corriendo a la señora de las gafas, la Esme, mi asesora personal en todo tipo de disciplinas.

Esme, que el Jacobín se ha vuelto raro, está tímido y asustadizo, no hace amigos, se queda en un rincón todo el recreo y juega con una piedra llamada Peto.

Buenos días por la mañana, si no te importa, ¿qué tal estás, Esme, cómo has pasado el fin de semana?, digo yo, me dice ella.

Sí, bueno, Esme, date por saludada, es que tengo poco tiempo, ¿qué piensas tú de todo esto?

Pienso, aparte de que algunas están perdiendo la poquita educación que tenían, que te traigas al niño esta tarde al quiosco que le voy a inciar en los rudimentos de la teoría de patios.

Ah, pues muy bien. Y eso, ¿en qué consiste?

En primer lugar tiene que abandonar ese rincón del recreo desde donde pasa desapercibido y ocupar el centro. Una vez ahí, bien posicionado, que haga unos cuantos gestos amenazantes para dejar bien claro quién manda ahí.

Ya, claro, pero es que tiene miedo, objeto yo, por eso se queda en el rincón.

¿Y qué?,miedo tenemos todos, lo importante es que no se note. Que los gestos amenazantes no funcionan, se pasa directamente a la acción repartiendo caña y mandoblazos. No mucha pero sí la suficiente. ¿No me has dicho que lleva una piedra? Pues que escalabre al primero que le tosa.

No sé, Esme, me parece que eso más que teoría es práctica y creo que no te voy a traer al Jacobín para las clases esas que dices, no me parece a mí que la violencia sea la solución. La violencia engendra más violencia y todo eso. Es mejor la paz y la conciliación.

Déjate de tonterías y si quieres la paz, prepárate para la guerra, me suelta toda chulesca. Si sabré yo de patios, calles y callejones. Y ahora,largo, que me espantas a las clientas. Esta tarde a las cinco, que se traiga la piedra.

Antes de eso mejor se lo cuento a su madre a ver si encuentra la solución en uno de esos libros de educantas que está leyendo porque la teoría de patios de la Esme no termina de convencerme.

En el rinconcito y hablando con una piedra, pobre Jacobín, qué pena me da.