Día: 22 septiembre, 2015

Doña Marga descolorida

Pues si que estamos buenos, tía Paca, el Jacobín jugando con una piedra y la doña Marga vestida de señora mayor. Pero si casi ni la reconozco con ese vestido gris atado con un cinturón, ese collarcito de perlas discretas, las medias oscuras y unos zapatos de salón acharolados.

Digo, pero doña Marga, ¿todo eso que lleva son las compras que ha hecho este verano? No es que no vaya elegante, que lo va, y mucho, pero no parece usted, parece cualquiera de las señoras de este edificio.

No me fastidies que me parezco a Consuelito y a Carmencita, me dice nombrando a dos de sus vecinas más añejas, con lo mal que me caen, son más carcas…

Pues un aire sí que se da, me la veo apuntándose a la partidita de las tardes, no me parece mal si lo que quiere es integrarse en el grupo, (estoy un poco obsesionada con la integración y los grupos, lo reconozco), pero me gustaba más con sus ropas de colores y sus trenzas con lazo.

Esta vestimenta tan fea es cosa de mi sobrina, el pelo también, me ha mandado a un peluquero para que, según ella, me adecente. Dice que no puedo ir al hospital a ver a Cecilio con mis pintas habituales. Mira que pelo me ha puesto, si hasta cruje de toda la laca que llevo encima,  no me gusto así, me encuentro extraña pero he cedido para que dejara de marearme.

¿Pero es que don Margarito está el hospital?

Sí, guapa, otra neumonía. Vamos a ir a verlo luego, cuando venga mi sobrina a llevarme. Y ahora vamos a leer algo para distraer la mente de pensamientos funestos. Saca a Emily de la estantería y abre por dónde quieras a ver qué sale. La poesía me gusta leerla así, al azar.

Y esto es lo que ha salido:

“Presentimiento es esa larga sombra

que poco a poco avanza sobre el césped

cuando el sol sus imperios abandona.

Presentimiento es el susurro tenue

que corre entre la hierba temerosa

para decirle que la noche viene”.

Ella dice que es muy bonito y que viene muy al caso de cierta situación, pero a mí no me ha gustado nada, qué mal fario de poema.