Día: 29 septiembre, 2015

Guillermo, Camiseta y otros secretos

Ya le he contado a la Patri lo del Jacobín con la piedra. O con las piedras porque ahora ya son tres: Petus, Lon y Vuris. A mí me suena como a dioses vikingos pero no creo que el niño sepa mucho de mitología escandinava.

Pues va y se me pone que le parece normal y hasta sano y que no hay que preocuparse, que los niños que tienen amigos imaginarios desarrollan antes el lenguaje y de manera más rica así como la imaginación y el desempeño de roles. A saber con esto último a qué se referirá.

A todo esto, mientras me lo decía, la Poncho que andaba por ahí en una especie de camisón parecido a la túnica de un payaso, ha contenido un relincho y ha dicho que sí, que era bueno, que mirase lo creadora que Patricia es y lo literata y lo escritora y lo imaginativa.

O sea, que ella también hablaba con tres piedras, he pensado yo en primera instancia, como los juzgados, pero no era eso. Lo que era me lo ha contado la Poncho en la cocina, mientras yo le daba a la plancha, mi arma de pensamiento preferida. Es ver subir el vaporcillo y se me ocurren muchas ideas, no necesariamente buenas.

Y en eso estaba, intentando fabricar ideas, cuando se me acerca la Poncho payaso por detrás y me suelta, sin mediar pregunta por mi parte, que Patricia de pequeña, como no tenía hermanos, se inventó uno, le llamaba Guillermo y se pasaba todo el día hablando con él, se peleaban mucho, como los hermanos de verdad. Pregúntaselo si no te lo crees, me dice al ver mi cara de pasmo.

Pero mi cara de pasmo no era por eso si no porque la Poncho sea tan cotilla como para contarme lo secretos de su amiga, porque digo yo que lo de Guillermo será un secreto, y además sin que yo se lo haya preguntado. Y luego me ha contado más, que son amigas desde la infancia, desde el kinder garden, me ha dicho ella, se ve que las finas van ahí y no a la guardería, y que eran siempre tres, ellas dos y otra más.

Camiseta, salta luego en voz más baja. Pensaba que se refería a alguna prenda del montón de plancha y me he puesto a rebuscar para dársela pero ha soltado una risa relinchona de lo más aparatosa y retorciéndose los pelos me ha dicho que Camiseta era la tercera amiga inseparable.

Madre mía, Poncho, Camiseta, no quiero ni pensar cómo llamarían a mi jefa, ¿Braga?

Pues eso también me lo ha contado mientras abría la nevera y se tomaba un yogur griego con mermelada de fresa al fondo, tan panchamente.

A Patricia siempre le hemos llamado Pato, es que se le daban muy mal los deportes, no como a mí. Se falsificó un certificado médico para no hacer gimnasia, imagínate.

Sí, ya me estoy imaginando la gracia que le va a hacer a la Pato cuando sepa que me ha contado que es hija única, que hablaba con las paredes y que mentía para no saltar el potro.

Y Guillermo, ¿sigue vivo?, se me ha ocurrido preguntarle más por cortesía que porque me importe mucho.

Lo que ha relinchado con esta pregunta, se daba hasta palmadas en los muslos de la ilusión que se ve que le ha hecho. Pero no me la ha contestado, ha agarrado un paquete de galletas rellenas de chocolate y con su camisón cirquense se ha metido en su cuarto todavía riéndose.

Pues vaya, qué cosas, vapor viene, vapor va, he intentado pensar algo pero la verdad es que con tanta interrupción ya no se me ha ocurrido nada. Petus, Lon y Vuris, he dicho sin motivo, ¿qué estarán haciendo ahora esos tres? Mira que si la locura es contagiosa…