Guillermo, Camiseta y otros secretos

Ya le he contado a la Patri lo del Jacobín con la piedra. O con las piedras porque ahora ya son tres: Petus, Lon y Vuris. A mí me suena como a dioses vikingos pero no creo que el niño sepa mucho de mitología escandinava.

Pues va y se me pone que le parece normal y hasta sano y que no hay que preocuparse, que los niños que tienen amigos imaginarios desarrollan antes el lenguaje y de manera más rica así como la imaginación y el desempeño de roles. A saber con esto último a qué se referirá.

A todo esto, mientras me lo decía, la Poncho que andaba por ahí en una especie de camisón parecido a la túnica de un payaso, ha contenido un relincho y ha dicho que sí, que era bueno, que mirase lo creadora que Patricia es y lo literata y lo escritora y lo imaginativa.

O sea, que ella también hablaba con tres piedras, he pensado yo en primera instancia, como los juzgados, pero no era eso. Lo que era me lo ha contado la Poncho en la cocina, mientras yo le daba a la plancha, mi arma de pensamiento preferida. Es ver subir el vaporcillo y se me ocurren muchas ideas, no necesariamente buenas.

Y en eso estaba, intentando fabricar ideas, cuando se me acerca la Poncho payaso por detrás y me suelta, sin mediar pregunta por mi parte, que Patricia de pequeña, como no tenía hermanos, se inventó uno, le llamaba Guillermo y se pasaba todo el día hablando con él, se peleaban mucho, como los hermanos de verdad. Pregúntaselo si no te lo crees, me dice al ver mi cara de pasmo.

Pero mi cara de pasmo no era por eso si no porque la Poncho sea tan cotilla como para contarme lo secretos de su amiga, porque digo yo que lo de Guillermo será un secreto, y además sin que yo se lo haya preguntado. Y luego me ha contado más, que son amigas desde la infancia, desde el kinder garden, me ha dicho ella, se ve que las finas van ahí y no a la guardería, y que eran siempre tres, ellas dos y otra más.

Camiseta, salta luego en voz más baja. Pensaba que se refería a alguna prenda del montón de plancha y me he puesto a rebuscar para dársela pero ha soltado una risa relinchona de lo más aparatosa y retorciéndose los pelos me ha dicho que Camiseta era la tercera amiga inseparable.

Madre mía, Poncho, Camiseta, no quiero ni pensar cómo llamarían a mi jefa, ¿Braga?

Pues eso también me lo ha contado mientras abría la nevera y se tomaba un yogur griego con mermelada de fresa al fondo, tan panchamente.

A Patricia siempre le hemos llamado Pato, es que se le daban muy mal los deportes, no como a mí. Se falsificó un certificado médico para no hacer gimnasia, imagínate.

Sí, ya me estoy imaginando la gracia que le va a hacer a la Pato cuando sepa que me ha contado que es hija única, que hablaba con las paredes y que mentía para no saltar el potro.

Y Guillermo, ¿sigue vivo?, se me ha ocurrido preguntarle más por cortesía que porque me importe mucho.

Lo que ha relinchado con esta pregunta, se daba hasta palmadas en los muslos de la ilusión que se ve que le ha hecho. Pero no me la ha contestado, ha agarrado un paquete de galletas rellenas de chocolate y con su camisón cirquense se ha metido en su cuarto todavía riéndose.

Pues vaya, qué cosas, vapor viene, vapor va, he intentado pensar algo pero la verdad es que con tanta interrupción ya no se me ha ocurrido nada. Petus, Lon y Vuris, he dicho sin motivo, ¿qué estarán haciendo ahora esos tres? Mira que si la locura es contagiosa…

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31 comentarios en “Guillermo, Camiseta y otros secretos

  1. Esta Poncho cada día me cae peor… Con amigas como esta no hace falta tener enemigas, como dice el dicho, en fin… Qué triste gracia llamar a tu amiga Pato porque sea mala en deportes, y más triste aún deleitarte en ello, y para colmo contar a los demás sus intimidades… Si le das uno de tus bocatas de jamón, a saber lo que te cuenta… Lo del Jacobín todavía me da más pena… ¿Será que su madre no se da cuenta que se ha hecho amigo de las piedras porque no tiene amigos de verdad?

    1. A lo mejor Pato viene también de Patricia y es un apodo cariñoso, su marido también le ha llamado alguna vez así. Pero sí, la Poncho es una cotilla y una gorrona y la Patri está a por uvas.

  2. ¿Te digo una cosa? Yo lo de las piedras….hasta lo entiendo. Son vías de escape infantiles. No debería durar mucho en el tiempo. Pero son refugios que se buscan ante carencias, son mecanismos de defensa. Los adultos tenemos otros peores que las piedras…..jajjajaj. Al final el pobre Jacobín me está provocando una ternura….

  3. Yo también tenía amiga imaginaria. Bueno, más bien institutriz imaginaria. Ya hablé de ella alguna vez en el blog. Pero lo de las piedras me parece demasiado, por mucho que digan.
    ¿Camiseta? ¿Eso es un apodo? Mira que lo de Poncho me tiraba para atrás pero “Camiseta” ya es de traca. Qué gente más rara tiene por amigas tu jefa… A ver si un día conoces a la tal Camiseta.

    Besotes!!!

  4. 😀 😀 😀 En lugar de la Pato le tenían que haber puesto la Sostén, por seguir con la temática de la ropa y porque me parece a mí que Patricia debe de haber soportado lo que no está escrito de la Poncho y, seguramente, de la Camiseta, de la que, por cierto, no has aclarado el porqué del apodo.
    ¡Ah! Y a mí los nombres de la piedras también me recuerdan a dioses nórdicos 😉

  5. Este Jacobín ha salido muy económico, con unas piedras va que se mata y los nombres que ha elegido me gustan. Si tengo más perros, a lo mejor le llamo Lon, suena bien, muy señorial. El Jacobín promete, me da a mi que va a salir artista.😀

    1. Lon es buen nombre para perro, corto pero con fuerza. Para piedra no lo tengo tan claro. El Jacobín es muy creativo pero como todos los niños, seguro que a tus tres también se les han ocurrido muchas cosas geniales.

  6. ¡Vaya que barbaridad! Ya va haciendo sentido el asunto de la madre que no va al colegio. ¿Qué está bien lo de las piedras? Ok….Que tal que tiene una piedra de madre también. ¡Ay, Doña Marga que me perdone! Yo también fui hija única, bueno casi, porque mi hermana me llevaba siete años y se fue de la casa cuando todavía yo era chiquita. NO es nada agradable hablar con el amigo imaginario. Yo tenía uno. LO CONFIESO. El mío sencillamente se llamaba “Sible”…Sí, exacto, de invisible…Nada creativo. La soledad es dolorosa, triste. ¡Pobre Jacobín! Nada Eva. Que tu estás en esa casa como un ángel, amiga. Porque ningún niño se tira una chacha de lujo como tu… Tu sí eres creativa, y amorosa, generosa, comprensiva, humana, y muchas cosas más que ese niño necesita. Y estoy segura que tus amigos no eran piedritas. Un abrazo.

    1. Me ha gustadi tu Sible, seguro que era majísimo. Me dices unas cosas tan bonitas que no sé ni qué contestarte, que eres un amor de persona, sensible y buena. Eso para empezar.

      1. ¡Ay! Ya me puse colorá y hasta meneo la colita… Gracias Eva. Trato de ser buena, me cuesta un poquito nada más…Jajaja! Tu también eres un amor.

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