Casa de la hiedra roja

No sé quién vive en la casa de la hiedra roja pero le tengo envidia por tener una casa con un balcón acristalado, un jardín pequeño con una mesa de madera, un arce con dos mirlos, una hiedra tan roja abrazando sus muros pintados de azul.

Si pudiera elegir una casa, la elegiría exactamente así, como la casa de la hiedra roja. Paso por delante y la admiro y me siento feliz por unos instantes imaginando que la llave que llevo en el bolsillo es la de su puerta, que voy a entrar, que es mi casa y me voy asomar al balcón acristalado para mirar desde allí a todos los que pasen por debajo, envidiándome.

Pero luego subo al autobús y la casa se queda atrás, en su sitio,con sus habitantes verdaderos dentro y su hiedra roja fuera. Y yo me voy a la mía que ni tiene hiedra ni jardin ni mesa de madera ni arce ni mirlos ni nada que se le parezca.

Y dentro de mi casa que no se parece en nada a la casa de mis sueños, pero en nada, a menudo soy feliz. Otras infeliz, también me enfado, río, amo y soy amada. Tengo días de dolores y días de salud, días luminosos y días oscuros y pegajosos.

Y supongo que si viviera en la casa de la hiedra roja me ocurrriría lo mismo, por eso me conformo con pasar por delante, admirar su belleza y soñar que la llave que llevo en el bolsillo es la de su puerta.

(Cuaderno de doña Marga)

Anuncios

21 comentarios en “Casa de la hiedra roja

  1. Según leía pensaba, si vivieras en la casa de la hiedra roja no la admirarías tanto. Tenemos que convertirnos en artistas del amor a lo ordinario.

      1. Al que tenías en la anterior foto de portada, uno negro como de fiesta. No tengo facebook pero veo el tuyo, cuando puedo, a través del de una amiga. Me gustan mucho las cosas que escribes. Muy amorosas.

  2. Te aviso que la hiedra es fuente de todo tipo de bichos, insectos y cosas asquerosas. Yo también la quería, una amiga mia la tiene y dice que no pueden ni salir al balcón porque se les comen los bichos.
    Ale, adiós sueño jaja.

  3. Creo que casi todos hemos conocido ejemplos de esas atalayas protectoras e idílicas y hemos soñado con la felicidad de sus moradores. Pero, a algunos, el paso del tiempo nos ha permitido ver esas mansiones convertidas en ruinas lastimosas y aún evocadoras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s