Día: 19 octubre, 2015

Culteranillas

Bueno, pues ya somos un poco culteranas o culteranillas, mejor dicho, que todavía no vamos a alcanzar semejante categoría solo por haber estado un rato en el Museo del Prado. Me ha gustado mucho y eso que la mitad del tiempo nos lo hemos pasado fuera, haciendo cola. Se ve que mucha gente aspira a ser culterana o ya lo es y están, como si dijéramos, reforzando conocimientos.

A mí no me ha dado tiempo más que a ver un par de salas porque yo me paro y contemplo, pero la Noemi se lo ha recorrido entero, como ella los cuadros solo los mira de reojo pues va mucho más deprisa. ¿Pero todavía vais por ahí?, se pone muy altanera , yo ya me lo he visto prácticamente, os espero en la tienda que me han gustado unos pañuelos con las Meninas estampadas.

A tí sí que te estampaba yo las Meninas, le suelta la Esme que desde que está coja tiene más mala leche que antes, debes de ser la única persona en el mundo que se liquida el Prado en un cuarto de hora. Me agotas, hija. Me voy a buscar las pinturas negras de Goya que es lo que me pide el cuerpo.

Total, que me dejaron sola con Veláquez acompañada de otros muchos culteranos que hacían fotos a todo en vez de mirarlo directamente. Se ve que luego se lo estudian en su casa con más detenimiento y entresacan los detalles.

Qué bonito todo, majos, aunque dice la Esme que deje de decir eso cada vez que me plantifico delante de una obra de arte, que decir qué bonito es paleto a más no poder y que o bien te callas y tuerces un poco la cabeza para un lado y te acercas y te alejas como sopesando la obra en cuestión o si vas a hablar, mejor que sea para decir algo con más fundamento.

Resulta que hay que decir, por si alguna vez os veis en una situación así, qué dominio de la luz, qué maestría en el uso del color, qué logrado el claroscuro, qué equilibrio compositivo, qué manejo de la perspectiva o qué fuerza dramática. Ella se sabe más pero esos son los comentarios básicos para salir del paso sin quedar como una ignorante.

Lo que quiera pero a mí lo que más me ha parecido es bonito, pero qué muy bonito, así en general, como de ir con la boca abierta y no cerrarla hasta que no sales. Luego, a la salida hemos ido comentando lo que más nos había gustado. La Esme dice que a ella Saturno devorando a sus hijos, que le ha dado mucho que pensar. Qué mal gusto tiene la pobre, mira que ir a elegir precisamente el único cuadro feo de todo el museo. Yo la verdad es que no he sabido elegir, una vez fuera no me acordaba de nada de lo que había visto pero es normal la primera vez embarullarse artísticamente y tener así como un batiburrillo de óleos sobre lienzo.

La Noe dice que a ella y sin querer criticar le parece que hay demasiadas vírgenes, santos y cristos crucificados y demasiados reyes muy feos. Que prefiere otro tipo de arte pero que la tienda no está mal aunque las ha visto mejores.

Yo creo que lo que pasa es que tenemos que volver porque un primer vistazo solo te da para hacerte una idea muy encimera. Le he puesto un guasap al Toni para contárselo y le he mandado también una foto mía junto a la estatua de Veláquez con el Prado a mis espaldas, como dicen los reporteros de la televisión. Pues no va y me contesta que si me creo la ministra de Cultura.

Tiene envidia, en la huerta no hay dominios del claroscuro ni fuerza expresiva de esa ni pinacotecas de renombre mundial.