Día: 20 octubre, 2015

Caja de otoño

Hay tanta belleza en algunas tardes de otoño que quisiera guardarla en una caja para poderla mirar de vez en cuando.

Sería una caja pequeña, forrada de papel de color verde, amarillo, rojo y dorado como la misma tarde que contiene. Con la media luna en una esquina y las nubes deshaciéndose suaves sobre la tapa.

Olería a humo dentro de la caja, a tierra mojada, a castañas y dos pequeños murciélagos revoloterarían atolondrados como si fueran a chocar contra el cartón pero no, no chocarían.

Habría colegiales con mochilas y viejos paseando lentamente, chicas de largas melenas y hombres fumando en pipa, franjas de luz sobre los tejados. Un viento húmedo y ligero lo removería todo de vez en cuando entremezclando con arte sus elementos igual que lo entremezcla la misma tarde.

En el medio le pondría un charco reflejando el cielo.

(Cuaderno de doña Marga)