Caja de otoño

Hay tanta belleza en algunas tardes de otoño que quisiera guardarla en una caja para poderla mirar de vez en cuando.

Sería una caja pequeña, forrada de papel de color verde, amarillo, rojo y dorado como la misma tarde que contiene. Con la media luna en una esquina y las nubes deshaciéndose suaves sobre la tapa.

Olería a humo dentro de la caja, a tierra mojada, a castañas y dos pequeños murciélagos revoloterarían atolondrados como si fueran a chocar contra el cartón pero no, no chocarían.

Habría colegiales con mochilas y viejos paseando lentamente, chicas de largas melenas y hombres fumando en pipa, franjas de luz sobre los tejados. Un viento húmedo y ligero lo removería todo de vez en cuando entremezclando con arte sus elementos igual que lo entremezcla la misma tarde.

En el medio le pondría un charco reflejando el cielo.

(Cuaderno de doña Marga)

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34 comentarios en “Caja de otoño

  1. !Que bonito! No esperaba . Es que el ojo de su avatar, tan llamativo en l todas las lineas de..” me gusta”, siempre me alertaba, no sé porque. Pero que sorpresa ..nada de alerta. Lo contrario…tan elegante y sutil.

  2. Como una pequeña diosa, esta Doña Marga crea paisajes inolvidables en las almas con sus letras. Yo no quiero una caja, yo me pido ser Doña Marga, ¡¡quiero escribir como ella!! Quiero conseguir pintar el mundo como lo hace ella con sus palabras 🙂

    1. La vas a ruborizar y a ver cómo le bajamos luego los colores. Tú ya escribes de maravilla. Por cierto, gracias a ti estoy leyendo a Ángel González, que me está gustando muchísimo es decir poco.

      1. 🙂 Escribo, que no es poco 😀 😀 😀 Pero siempre queda la duda de si consigues transmitir y en ese aspecto, Doña Marga me hace vibrar muy mucho.
        En Ángel González es espectacular el tratamiento temporal. ¡Me alegro mucho de que te guste! 🙂 Millones de abrazos de miércoles.

  3. Preciosa postal. Creo que lo más bonito de la belleza es, precisamente, que no se puede guardar, y cuando se puede, porque son cosas, deja de ser bellaza por ocultarse a la vista de los mortales.

  4. Yo voy a ir más lejos y te pido una de cada estación, a ver si así aprendo a ver lo bueno de cada una. Por cierto, ¿cuánto cuesta? Aquí deben de ser ricos o creen que lo eres tú para regalar cajitas a to’l mundo.

    1. No sé si me va a salir hacerte cajas de las otras porque me gustan menos que el otoño, pero lo intentaré. Son gratis, Henar, como todo lo imaginario aunque la Esme ya está pensado una tarifa.

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