Día: 6 noviembre, 2015

La Morganina

Como dicen las señoras de mi pueblo cuando ven algo que les gusta mucho a la par que les da emoción: oyoyoyoy la Morganina. No he visto nada tan precioso en todos los días de mi vida. Ni siquiera mi sobrina que también es de mucho oyoyoy la supera en perfección neo nata. Es que no puedo dejar de mirarla y como no dejo de mirarla pues no hago nada más. Es como mirar al fuego o a las estrellas o al mar, algo muy básico y primigenio donde piensas que hay algún misterio escondido, misterio que se va a desentrañar si insistes en la observación, aunque luego no sea así. Algo muy relajante y absorbente y atractivo que requiere toda mi atención.

A causa de esta concentración suma en los encantos morganínicos ya he sido reprendida unas cuantas veces, qué pesadez, así no hay quién bucee en los misterios de la vida, he vuelto a regañadientes a la lejía y a la bayeta que no son nada misteriosas ni relajantes. Por el camino le he mandado una foto de la niña a la Esme para que me confirme mi teoría de que pocas veces se habrá visto en este mundo algo tan bello y perfecto. Dice que si, que es muy mona pero que no me deje embaucar por el engaño del bebé. Que la Anais también era monérrima y hay que verla ahora a la jodía, vestida de gótica o de siniestra o de lo que sea que se atavía. No te hago caso, Esmeralda, le he guasapeado, no me gusta que me estropeen mis momentos maravillosos con profecías malignas.

También le he mandado la foto a la Noe, dice que a ella le recuerda un poco, salvando las distancias, al don Margarito. Pero, ¿cómo le va a recordar al don Margarito si no lo ha visto nunca? Esta Noe se flipa. Pues insiste en que me fije bien, que algún rasgo suyo tiene que tener sí o sí. Mira que odio esa expresión del sí o sí, te conduce a un callejón sin salida. Paso, están las dos fatal. Ahora que no hay nadie por los pasillos voy a volver a la cuna a adorar a la niña que ha nacido ya, como los pastores en el villancico.

Oyoyoyoy, qué bonita es, todo lo tiene perfecto y tan nuevo que da miedo tocarla. Y qué bien huele, como a galletas María. Pero, ¿qué veo?, si tiene al lado de la cabeza a las tres piedras. Petus, Lon y Vuris, fuera de aquí inmediatamente. Este Jacobín….no creo que haya sido con mala intención, querrá integrarla desde el primer día en su vida social.