Día: 10 noviembre, 2015

Algo que idear

Pues sí que…yo que quería jugar a los muñecos con la Morganina y no me dejan. Cuando está el Jacobín no me puedo ni aproximar porque le sale el Otelo que lleva dentro y, armado con su nuevo camión hormigonera con forma de dinosaurio, se lo han comprado sus padres pero le han dicho que es un regalo de la hermana, me amenaza horriblemente. Después se vuelve a poner el chupete, que ya habia abandonado hace tiempo, y succiona con desesperación.

Pero tampoco me puedo acercar a la niña cuando el Jacobín se marcha al colegio. La Poncho no ha vuelto del hospital, se ve que  el parto no fue orgásmico y la Patricia le ha dado boleto pero, en su lugar, hay otra. Una especie de enfermera de los niños y de las madres recién paridas que se encarga de hacer todo el trabajo sucio que un bebé requiere: cambia los pañales, saca gases, cura ombligo y consuela sus lloros. Cuando le toca mamar, deposita a la Morganina en la teta y luego se la vuelve a llevar. La Patricia le llama la Salus. Es una mujer muy estricta que se toma muy en serio sus funciones y que no permite que me acerque porque dice que altero los ritmos y las pautas, qué cosas, y que tiene que dejar a la bebé educada antes de irse.

Le he preguntado si también educa adolescentes, por si la Esme quiere contratar sus servicios, y que cuando se va, por saber en qué momento voy a tener el campo libre, pero me ha mirado mal y no me ha contestado nada.  Es muy antipática y muy ordeno y mando.

Total, que mi gozo en un pozo. Cada día me aburre más fregar, estoy pensando en cambiar de profesión pero no se me ocurre ninguna. Reponedora de supermercado ya he sido y tampoco me volvía loca estar colocando productos por los estantes, no llegué a aburrirme del todo porque me echaron antes pero estuve a puntito. Igual si me pongo a estudiar algo a distancia pero, ¿el qué? La Esme dice que ella es muy partidaria de la formación continua y que  también se va a matricular en algo siempre que sea gratis.

Matricular, no me acaba de convencer la palabra, me suena a alguien masticando algo duro. Pero tampoco voy a tomar mis decicisones basándome en tonterías. O sí. Algo nos tenemos que inventar, si nosotras siempre hemos sido muy de inventos. Bueno, sobre todo la Esme. Pero igual me ha llegado el momento de ser yo la que idee.  Sí, ya lo he decidido, tengo que idear pero,  de momento, y mientras mi mente trabaja, voy a ver qué hace la Morganina.

Ahí sigue la Salus custodiando la puerta de entrada del Palacio del bebé, qué rabia, se pasa la mañana y todavía no la he visto ni una vez.