Día: 11 noviembre, 2015

El veranillo de san Dióxido

Ayer por la tarde llamé al Toni para contarle mis ideas de estudios y matriculaciones. Yo soy muy de contarlo todo incluso antes de que se me haya ocurrido nada en concreto, es un defecto que tengo. En buena hora. No estaba de buen talante, yo que creía que desde que cumplió su sueño de mudarse al pueblo ya iba a ser feliz para siempre y resulta que no, que ya ha encontrado nuevos motivos para seguir siendo el que siempre fue. No es fácil, por no decir imposible, escapar de uno mismo. Por muy lejos que te vayas, el petate de tu personalidad va siempre contigo hasta el final.

Por iniciar de alguna manera la conversación se me ocurrió comentar el buen tiempo que está haciendo estos días y lo mucho que tiene que estar disfrutando de estas temperaturas triscando por sus montes y sus prados. Pues no, majos. Va y me suelta que si soy tonta y no veo la realidad y que no aguanta el planeta Tierra.

Pero, Toni, me pongo, antes lo que no aguantabas era Madrid, te fuiste al pueblo para estar contento y en paz y ahora has ampliado territorio, pero que mucho, ahora es el planeta entero el que te da disgustos, mucho espacio me parece para una única persona.

Sí, territorio, precisamente, me dice, es eso lo que me preocupa, ¿no has leído que dos de los organismos meteorológicos internacionales han alertado de que el planeta entra en un territorio climático desconocido? Los gases de efecto invernadero ya han alcanzado niveles históricos, todo lo que tiene que ver con el clima ya es récord o histórico y no para bien. Pero, nada, todos tan tranquilos y los informativos venga a mostrar imágenes de gentes felices en las playas y las terrazas, con sus mangas cortas en pleno noviembre. El paraíso terrenal, bonita.

Oye, pues sí, se estaba la mar de bien en el quiosco de la Esme al sol, me saqué el bocata, me senté en el banco y me lo comí tan ricamente.

Tú misma, me contesta,  sigue con esa visión cortoplacista de las situaciones como todos los demás y el que venga detrás, que arree. Total, ya no tiene mucho remedio pues a disfrutar del calorcito.

Hijo, Toni, contigo no se puede hablar de nada, total porque te he dicho que hacía muy bueno estos días, el veranillo de san Martín y todo eso.

El veranillo de san Dióxido de Carbono, se me pone muy tajante y con voz de cabreo. Pues ya no le conté lo de mis ideas de desarrollo personal y nueva orientación profesional porque seguro que me lo tiraba abajo, ¡qué hombre!

Territorio climático desconcido,  muy bien no suena, eso sí es verdad.