Día: 18 noviembre, 2015

El llanto de Morganina

Hasta el momento la Morganina era uno de esos bebés tranquilos y pacíficos con los que todos los padres sueñan. Se pasaba el día durmiendo y hasta había que despertarla para alimentarla. Comía apaciblemente y se volvía a sus dormires angelicales. Se ve que la muchacha estaba cogiendo fuerzas para lo que iba a venir después, recargándose como las baterías.

Ahora, plena de energía sin estrenar, berrea a cada momento. Para mí que está cabreada con el mundo al que le han traído y  eso es por culpa de la Salus que va por toda la casa acarreando uns radio que vomita malas noticias. Y cuando apaga la radio, enciende la tele y, a veces, tiene puestos ambos aparatos al tiempo.

Luego, como no consigue que la niña deje de llorar, se pone toda nerviosa a cambiarle los pañales por si estuviera escocida y de ahí el llanto y a untarle cremas protectoras. Le he sugerido que tal vez la Morganina se haya dado cuenta de que su cuarto idílico lleno de osos amorosos, pájaros, mariposas libadoras y flores reventonas por las paredes no es más que un paraíso artificial y que lo que hay fuera merece unos cuantos llantos. No en vano es hija de un hada y no descarto que haya heredado algún poder sobrenatural.

Que no diga estupideces, que qué eso del hada, que cómo va a saber una niña de semanas lo que sucede en el mundo y que lo que tiene son los cólicos del lactante. Qué poco imaginativa es. Y luego se pone a mirar las noticias con la niña en brazos dándole golpetazos en la espalda mientras exclama, qué horror, madre mía qué masacre, qué desastre, qué miedo, esto es terrible, miserables, locos, esto es la guerra, la guerra, la guerra.

Cómo no va a llorar la criatura, pensará que mal momento han escogido para hacerla aterrizar aquí.  Déjamela un rato que le voy a cantar la nana del caballo grande de Camarón o los Zapatitos coloraos y verás cómo se duerme, le pido a la Salus. De eso nada, me contesta toda tajante, que no quiero que se acostumbre a dormir en brazos, la voy a meter ahora mismo en la cuna, en cuanto expulse los gases. Nada, que no me deja tranquilizarla con un buen acunamiento para que sepa que aunque el momento no es idonéo,  el mundo también es un lugar precioso al que merece la pena haber venido. Y que le esperan muchas maravillas por descubrir y vivir.

Pues yo algo le tengo que cantar, estoy segura de que va a dejar de llorar y se va a reconciliar con la vida, no le veo nada malo a dormirse en brazos, peor es acostumbrase a ese mareo de movil con esos animalitos de fieltro dándole vueltas por encima de la cabeza al ritmo de una muisquita de lo más  tontorrona y cansinera. Y a la radio de fondo con todos esos vocingleros relatando desgracias. Y luego dice que es experta en neo natos. Pues si que…