Día: 19 noviembre, 2015

Columpio

En el parque, columpiándose en la rama de un arce, está un jilguero. Es pequeño, de cabeza  roja y franjas amarillas en las alas. Se columpia y canta, se columpia y pica de las bolas que cuelgan del árbol. Se columpia y su balanceo hace caer unas cuantas hojas.

Arriba el cielo está contaminado pero él no lo sabe, solo es cielo con un gajo de luna diurna, espacio libre de vuelo. Tampoco sabe lo bello que es ni lo bien que canta. No se hace selfies en la rama del árbol y mira que está guapo. No fotografía el suelo alfombrado de rojo como diciendo, “yo estuve aquí, el otoño es mío”.

Pero claro que el otoño es suyo y él, pequeño, bonito, atípico en una esquina del parque tomado por los gorriones, donde un borracho duerme la mona, se calientan al sol del mediodía unos cuantos viejos y tres chicos escapados de clase fuman porros, también es puro, simple y perfecto otoño.

(Cuaderno de doña Marga)