Columpio

En el parque, columpiándose en la rama de un arce, está un jilguero. Es pequeño, de cabeza  roja y franjas amarillas en las alas. Se columpia y canta, se columpia y pica de las bolas que cuelgan del árbol. Se columpia y su balanceo hace caer unas cuantas hojas.

Arriba el cielo está contaminado pero él no lo sabe, solo es cielo con un gajo de luna diurna, espacio libre de vuelo. Tampoco sabe lo bello que es ni lo bien que canta. No se hace selfies en la rama del árbol y mira que está guapo. No fotografía el suelo alfombrado de rojo como diciendo, “yo estuve aquí, el otoño es mío”.

Pero claro que el otoño es suyo y él, pequeño, bonito, atípico en una esquina del parque tomado por los gorriones, donde un borracho duerme la mona, se calientan al sol del mediodía unos cuantos viejos y tres chicos escapados de clase fuman porros, también es puro, simple y perfecto otoño.

(Cuaderno de doña Marga)

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24 comentarios en “Columpio

  1. Esa crítica subliminal y no tanto…..muy bien doña Marga, tú en tu línea. Los jilgueros ven la contaminación…pero no la razonan…qué suerte!!

  2. Este jilguero lleva una vida más agradable que aquel pobrecito que nos relataste una vez. Aquel me dio una pena horrorosa, pero este por lo menos se columpia libre, aunque no sepa que el aire está contaminado.

  3. Nada mas recorrer la primera línea supe que estaba detrás doña Marga, sin esperar al final. Tiene una sensibilidad especial, de cámara fotográfica, ¡qué forma de piar un otoño!, incluidas sus amenazas. Es tan descriptivo este jilguero como su dueña, una tal Paloma, aunque viva en libertad.

    1. Es la manía que tenemos de atrapar los momentos que nos gustan. El que no sabe pintar y fotografíar solo lo justo, lo intenta con palabras. Me alegra que ya adivines a los personajes desde las primeras líneas.

  4. Una de las cosas más bonitas que me han pasado fué, a proposito de tu ave, cuando un jilguero me robó un cacahuete de la mano.

    Tal cual lo cuento: yo estaba dándoles cacahuetes a las ardillas (Hay fotos que demuestran que me los quitan de las manos), total, que en una de estas en las que estaba yo sentadito pacientemente ofreciéndole un fruto seco pelado a una ardilla, vino volando -ya llevaba un rato rondándome, la verdad- un jilguerito, lo agarró ágil y veloz y salió pitando. A la ardilla la di otro para que se le pasara el disgusto.

  5. El jilguero es un pájaro muy bonito y rural. En algunos pueblos les llaman colorines y en otros cardelinos por su afición por los cardos.
    Los gorriones son mucho más aficionados, como nosotros, a las ciudades. A lo mejor por eso también les llaman “pardillos”.

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