Día: 2 diciembre, 2015

Asuntos propios y ajenos

He vuelto después de tomarme unos días por asuntos propios,  a la Patricia no le gusta que lo llame así, ella prefiere decir, “vacaciones en el peor momento posible”, todo seguido y con cara de disgusto. Para ella todos los momentos que tengan que ver con mi asueto son malos.

No sé por qué estaba tan nerviosa a mi vuelta, tiene a la Salus imponiendo su rígida disciplina  castrense y sospecho que ha tenido a una sustituta para mis funciones porque el grado de higiene y limpieza de la casa era, para mi gusto, extremo y muy poco acorde con mi estilo de libre albredío pelusil.

A lo mejor es por el retroceso que está sufriendo el Jacobín, ha recuperado su viejo chupete y no se lo quita ni para comer, va gateando por los pasillos y se hace pis y caca encima. La Salus está enfadadísima, como si fuera una afrenta personal. Por eso y porque la Morganina sigue berreando, pese a sus métodos anti-lloros, o precisamente por ellos. Qué tonta es.

Eso es lo que me he encontrado en el trabajo y en mi casa, madre mía la Noemi, ha sufrido un ataque de Navidad prematura y ha decorado hasta la taza del váter y no es exageración. Luce un reborde de espumillón dorado la mar de apañao. Tenemos bolas de colores, Papás noeles, renos, niños jesuses de todos los tamaños, acebos de plástico, estrellas de nieve, campanillas y cencerros, tamboril y cascabel y que sé yo. Además también está un poco cabreada, dice que es tan pobre que ni siquiera ha podido tirarse como una reposeída al desenfreno del Black Friday que es lo que le apetecía de verdad. No tengo dinero ni para gangas, se me pone toda melodramática. Claro, como que se ha gastado todo su remanente en adornos navideños.

La Esme también está de mala leche aunque eso es más normal, dice que por qué le dejo tanto el blog a la doña Marga, que se nos está comiendo a todas con sus relatitos, ella lo dice así, en diminutivo fastidión, y que para ser tan mayor es bastante trepa a la chita callando. Que ella, Esmeralda, tiene una visión del mundo personalísima y que la quiere exponer también, que si  no tiene derecho, que si su voz, que si la de la otra.

Si lo sé prolongo mis asuntos propios y me dejo de líos ajenos, que todavía me quedaban días. Al Toni también lo he dejado enfadado, él no quería que volviera.