Día: 9 diciembre, 2015

Con un paseo debajo del brazo

Con un pan no sé si ha venido la Morganina y si es así me temo que no voy a ser yo quién se lo coma, pero lo que sí me ha traído, y con eso me conformo, es un paseo diario. Qué felicidad, majos, poder escapar media horita de las limpiezas y salir al aire libre, a la calle, a ver gente y hojas cayendo, cielo, autobuses, escaparates, semáforos, a la Esme.

¿Y qué hace la Salus mientras tanto? Pues hablar con la Patricia. La tiene muy abducida con sus encantos porque no hace más que decirme, qué guapa es tu jefa, ¿verdad? Y qué buen tipo tiene, cualquiera diría que acaba de parir, es impresionante, y qué casa más bonita, me encanta como está decorada. Sí, sí, todo muy precioso si no lo tuviera que limpiar y la Patricia claro que es muy guapa y muy bien plantá pero es un poco siesa también, está siempre arremustiá.

¿Cómo dices?

Arremustiá, que no se la ve muy contenta.

Es que tiene las hormonas recolocándose y tendrá una ligera depresión post parto, además la niña es muy difícil y el niño está insoportable con esos celos, son muchos factores, se pone ella toda comprensiva con su ídola. Voy a hablar con ella para que comprenda que todo lo que le está pasando es totalmente normal. ¿Y en qué trabaja?

Menuda cotilla la Salus, le faltaba ese dato. En sus creaciones, le he dicho yo. Escribe cosas. Lo que le faltaba para el pasmo, eso de que sea escritora le ha impresionado muchísimo, no entiendo por qué si es un trabajo poquísimo interesante, y se ha ido corriendo a hablar con ella. Pues que hablen que yo me largo.

Pero antes de irme, mientras abrigaba a la Morganina y ella lloraba reclamando  su dosis de baches, he oído que la Patricia se estaba confesando con su admiradora: es que a mí esto de estar todo el día dando el pecho…me siento demasiado mamífera. Lógico, le ha contestado la otra, tú eres una creadora.

A lo mejor hubiera preferido incubar un huevo o reproducirse por partición, qué cosas. Pero ya en la calle se me han olvidado las cuitas de la demasiado mamífera y de su asesora idolatriz. A mí es que en la calle se me olvida todo y se me quitan todas las penas. La variedad del mundo y sus habitantes me entretiene muchísimo. Y si encima la Morganina se duerme y veo un rato a la Esme pues para qué quiero más.

Aunque hoy la Esme estaba un poco rara, no hacía más que mirar hacia arriba, dice que tiene miedo de los drones, que ha tenido una visión apocalíptica de un cielo poblado de cacharros voladores y en continua alerta roja como en Pekín. Otra que tal baila.