Día: 16 diciembre, 2015

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La Morganina y la doña Marga ya se conocen y puedo decir que se han hecho bastante íntimas  a base de dormir juntas la siesta del carnero. Ayer la llevé a su casa para presentársela y  en cuanto enfilamos los baches se durmió beatíficamente en su carrito. Me daba miedo que se despertara con una de sus llantinas al cesar el movimiento, que es lo que suele suceder, y, aunque sí se despertó nada más entrar al piso de doña Marga, no lloró, estuvo desconocidamente tranquila y apacible, como si supiera que ahí no tenía que dar la lata.

La doña Marga se puso contentísima, se la puse en brazos y no paraba de mirarla y de tocarla con las puntas de los dedos como con miedo a romper tan delicada joya. No sabe ella que es una niña tirando a heavy metal. Estaban las dos como en trance, tan en trance que se quedaron dormidas. Se ve que la una necesita dormir para enfrentarse al mundo nuevo que le espera y la otra para irlo abandonando. Ninguna de las dos cosas es fácil.

Cuando nos fuimos la Morganina sí lloró y mucho, creo que tenía hambre porque ni los baches de vuelta consiguieron calmarla. La Noe dice que ese llanto no ha sido por hambre si no porque tiene serias sospechas de que esa niña es la reencarnación del don Margarito.

Está claro  -dice- que ese hombre se aburría entre las zarzas donde le dejó el pájaro y como sabía que iba a nacer una niña en la casa de enfrente, se escondería en el portal y se metería…bueno, no sé cómo se hace eso técnicamente hablando, pero lo hizo, por eso están las dos tan emocionadas la una con la otra. Son madre e hija, como si dijéramos.

Y como no me lo he creído y le he dicho que a mí eso de la reencarnación me parece un cuento indio, me ha sacado a relucir una página de internet donde, después de hacer un test, te dicen quién fuiste en tu vida pasada. Hemos hecho el test, la Noe con muchos nervios como si eso fuera el predictor, y resulta que ella fue una reina muy adorada por sus súbditos y yo  nada menos que William Shakhespeare.

Yo sí que tengo recuerdos de mi antiguo reinado, se pone así con cara catatónica. ¿Y tú de cuando escribías lo que escribías?, me pregunta completamente en serio. No precisa porque no se sabe el título de ninguna obra de Shakhespeare, en el colegio no estudiaba y se copiaba todos los exámenes.

¿Recuerdos?, yo ninguno, maja, ¿no ves que esto es una tontería?

Pues eso a lo mejor sí pero lo de la Morganina, no , yo ya lo había pensado, ¿no ves que fue morirse uno y nacer la otra?, me argumenta con mucho convencimiento.

Qué tonta es, pero si eso pasa en el mundo a cada minuto. Y encima la página web de las reencarnaciones nos ha lanzado una amenaza o maldición: que si no mandamos a todos nuestros amigos a visitarla, cosas terribles nos sucederán. La Noemi está asustadísima y ya se ha puesto a llamar a todas las del pueblo para que entren y hagan el test.

Digo, Noe, no mandes a tantas, a ver si resulta que ahora a otra también le sale que ha sido Shakhespeare, porque tantos personajes no pueden tener en la base de datos, que somos muchas amigas en el pueblo, y qué desilusión, me gustaba tener la exclusividad, mira por dónde.