Monólogo de la Esme

Antaño, pero que muy antaño, por estas fechas caía nieve de los cielos. Me acuerdo unas navidades en casa de mi abuela en el pueblo, todos los niños pegados a la ventana mirando alucinados la avalancha de copos giratorios que se iban haciendo más y más grandes. Parecía que estábamos metidos en una bola de cristal.

Ahora sólo veo nevar en las películas americanas de la sobremesa mientras me quedo dormida en el sofá y en esas mismas bolas en los estantes de un chino mientras el chino me vigila con mirada aviesa. No sabe que estoy padeciendo un ataque de nostalgia y que necesito aplacarlo aunque sea con un asqueroso sucedáneo de plástico malo. Que no me voy a llevar nada de su tienda, esaborío, tampoco sabe lo que significa esaborío y así no hay quién establezca comunicación.

Llevábamos bufandas y guantes y gorros. Bueno, yo gorro no que siempre me han molestado, cabeza loca no quiere de eso. Hacíamos muñecos de nieve, con unos cartones nos tirábamos por la cuesta porque los trineos eran de niños ricos y nosotros éramos bastante paupérrimos, pero nos divertíamos mucho. Mi primo Chema le tiró una bola a mi hermana Rubi que casi la descalabra. Juegos inocentes, chica. Ese mismo primo, después de la cena de Nochebuena, se cogió una cogorza a base de beberse los culines que los mayores habían dejado en las copas, todo un clásico popular. Vomitó a los pies del árbol. Ahora es un abstemio que odia la Navidad, natural.

Los villancicos, cantados por los del pueblo con sus panderetas y sus botellas de anís el mono rascadas con un tenedor, resonaban por las esquinas. Qué coñazo daban las criaturas,pero aún así lo prefiero a los que oigo enlatados en el supermercado donde hago la compra. Olía a hoguera, a leña quemada, a invierno. Ahora solo huelo a tubo de escape.

Antaño, pero que bastante antaño, podías ponerte melancólica mirando caer la lluvia por la ventana y las gotas arrastrándose, escucharla desde la cama, qué placer, oler a tierra mojada. Paraguas, había paraguas y capuchas y charcos. El paraguas es muy útil como arma disuasoria en el transporte público, ahora, o me lío a bolsazos o tiro de codos, todo muy básico y nada elegante. Dónde esté una certera hincada de paraguas… Incluso podías poner a la lluvia de excusa para no hacer determinadas cosas. Hoy no, que llueve. La lluvia es una gran eximidora de obligaciones. Y un fenómeno exótico, a este paso.

Pero no sé a qué viene este ataque de remembranzas meteorológicas, parezco la abuela cebolleta y eso sí que no, creo que son estas fechas tan propicias a los recuerdos del ayer y a los aromas del hogar, eso era de un anuncio de jabón también bastante atávico, pero, hablando de fechas, todavía no he decidido el voto.

A ver, a ver, me he traído al quiosco las fotos de los candidatos y un rotulador rojo para ir tachando. Este no, tú tampoco, te tacho, toma tachón también para ti y para ti y…Anda, leches, si los he tachado a todos. Vuelvo a empezar, segunda vuelta: tú no, eso seguro, tú, tampoco, tú, hummm, no sé, venga a este no lo retacho. El caso es que le he oído decir “todos y todas”, se merece un retachón solo por eso. Claro, que si me pongo así de exigente me quedo descompuesta y sin novio.

Antaño, pero que muy antaño, me quedaba siempre sin novio porque a todos les encontraba defectos. Ahora me conformo con menos, ya sé que la perfección no existe. Debe de ser esa la clave del voto como la clave del amor maduro: elige al menos malo, Esme, y tira millas.

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32 comentarios en “Monólogo de la Esme

  1. Muy rica la comparación del antes y el ahora de la Navidad, ahora es cutre, antes con la inocencia infantil se vivía el espíritu navideño, desaparecida la fe y aparecidos los chinos ya me contarás. La naturaleza tampoco ayuda con las nostalgias, en lugar de nieve sol y calor, yo empiezo a tener miedo pero mientras no se materialice es tontería asustarse, habra que disfrutar de la anormalidad. Y el descarte de candidatos, genial, el que menos tachones y retachones tenga, jajaja, también en eso han cambiado las cosas, creo que en los 60, 70 y 80 del pasado siglo había políticos “intachables”, ahora son corruptos o mojigatos. Vota a Rajoy, va con la navidad, ya verás qué frío te entra, y ahora, pobre, con la pena que da tras el cachete malo será que no le caigan unos votos a mayores, en el fondo ha sido una colleja afortunada (espero que no mucha)

  2. No sé si te has criado a mi lado o estabas leyendo mis recuerdos porque así era, al pie de la letra. Me he reído a gusto rememorando aquellos días. Gracias y suerte en la elección; si de verdad votásemos al menos malo… Abrazos.

  3. No puedo evitar pensar que mis abuelos hablan maravillas de las navidades modernas:
    Les gusta no tener que pasar 10 horas cocinando, les agradan las luces de colores, además viviendo en puntos tan ecuatoriales el frío también es novedad (Maldito cambio climático).
    Además los niños causan menos problemas ahora que se la pasan pegados a las consolas…

    1. Jajaja, tú siempre dándole la vuelta a todo. Es verdad, si yo fuera abuela también preferiría las navidades de ahora. La consola es la salvación de las abuelas agotadas del mundo.

  4. A mí me encantaban las Navidades. No sé si porque era niña o porque eran tal y como relatas. Pero ahora ya no es lo mismo…busco ambiente navideño para que mi hijo lo viva…y sólo encuentro ambiente comercial, y una decadencia que se mezcla con todo. Me da pena porque creo que también tiene que ver conmigo.
    Hast hecho un retrato tan fiel que me has recordado al cuento de La Castañera.
    Y lo del voto, joe…….menos mal que es ya el domingo porque no sé qué pasaría si les dieran a todos un mes más de campaña electoral, no quiero ni pensarlo……

    1. A mí de niña, también. Igual las estamos idealizando pero creo que ahora es más feo, más artificial o, como tú dices, somos nosotras. Habría que preguntar a los niños de ahora.

  5. Aiss Esme, te pasa con la Navidad de ahora lo mismo que con el chino, que habláis idiomas distintos y, como bien dices, “así no hay quien establezca comunicación”.
    Tu hablas a la Navidad presente con el idioma de la Esme cuando niña, y eso, me vas a perdonar, pero es intraducible, porque tu Navidad de chiquilla tenía verdadero valor y la de ahora tiene precio.
    Y bueno… de lo demás, suerte eligiendo a quien votar, o a quien botar, que estas elecciones dan mucho juego.
    Besos.

  6. Pero que Navidad les ha tocado,¡ Dios mío! En plena campaña eleccionaria, eso le quita mucho al Christmas spirit. Espero que pronto pasen las benditas elecciones y reine la paz. Aunque jamás las cosas van a ser como antaño. Felicidades, Esme.

  7. Creo que esas navidades de antaño, ya no volverán. Una penita¡ Porque lo que es las de ahora dan un poco de asquete. Mucha luz y poca cosa lo que hay detrás. Y además estas malditas elecciones. Muy bueno eso de ir tachando. Felicita a la Esme, por su buena idea. Yo, de momento, me voy a reflexionar porque estoy en un sin vivir en mí con tanta duda.
    Besetes, Eva, de esos de reflexionar mucho.

  8. De acuerdo en todo. Las Navidades ya no son lo que eran. Cada año son, si cabe, menos mágicas para mí. Quizás porque con el paso del tiempo voy descubriendo cosas que antes no tenía en cuenta, y a veces verlas desde la perspectiva adulta, duelen.
    Igual que duele ver que ninguno de los candidatos me puede llegar a representar. Que salga quien salga no estaré a gusto porque no me identifico con nadie. Ojalá pudiésemos Botarlos a todos 😕

    1. Yo creo que a los que no nos gustan las Navidades de ahora tal vez es porque nos gustaron mucho de pequeños y en la comparación salimos perdiendo. Y sobre los candidatos, siento que sea así, pero ninguno me convence del todo. Así que en esas estamos, Gloan.

  9. La Esme suena tan carca como yo 😛

    Pero oye, de elegir al menos malo nada: hay que tener buen criterio, que luego nos arrepentimos. Ya conoces el dicho, mejor sóla que mal acompañada.

  10. La navidad y yo no nos hablamos desde hace tiempo.
    No sé como empezó todo pero tiene pinta de acabar muy mal.
    Novios, candidatos, villancicos, recuerdos… y cada vez menos futuros.
    Voy a leerte más.

  11. Pues puede sonar a abuela cebolleta pero es la pura verdad. No tan antaño, en el puente de Diciembre, en mi pueblo, mi abuela hacía la matanza y hacía un frío que pelaba (antaño, cuando teníamos sensación de frío, porque ahora ya no pasa), salías a la calle echando vaho por la boca y pasado eso, helaba, que eso era muy bueno para secar los jamones. El pasado puente estaba en plena sierra de Fifilandia, en mangas de camiseta agradeciendo el frescor de una cerveza y pasando calor. El clima cambia como los tiempos (que espero que cambien, aunque, como a tí, tampoco me convenza ninguno del todo y haya votado por descarte…). Un besazo Esme

  12. En general, depende del grupo social en que te muevas, se suele votar al menos malo. Pero no creas que todos tienen ese criterio, muchos votan al peor porque saben que para lo suyo, cuanto peor mejor. El voto algunas veces responde a los ideales o a las buenas intenciones pero, las más de las veces, responde al egoísmo.

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