Tres estrellas

Me pongo los zapatos monótonos, el monótono abrigo y salgo a pisar las calles de la ciudad monótona. No es necesario el paraguas, la lluvia se ausentó como se ausentó el viento que agita hojas, papeles, ideas. En la ciudad monótona siempre luce un turbio sol.

Espero en la parada del autobús. Tarda. Espero monótonamente a que llegue con su cargamento de viejos monótonos que circulan de un lado a otro con su pase gratuito. Dentro de ese útero caliente recorro yo también la ciudad de los abrigos monótonos, de los zapatos monótonos, del asfalto monótonamente sucio.

Y mientras me bamboleo, caliente, entre toses y voces, sueño con salir de aquí, sueño con vivir cerca de un parque que no apeste a orines, con abrir la ventana y que me llegue un aroma distinto al del aceite rancio. Encima de una farola un mirlo se desgañita, quiere imponer su voz a la del coro de coches que, muy monótonos, transitan día y noche la ciudad monótona.

La de las colas, la de los apretones, la de la gente que mira hacia abajo, hacia el refugio que le ofrecen sus pantallas, la de los bares siempre llenos con sus televisores encendidos, la de las bolsas de plástico, la de las basuras en las esquinas, la de las monótonas palomas batiendo con grisura el cielo opaco.

Por la noche tres estrellas borrosas llevan años luz lanzando un mensaje de esperanza. Sí, hay algo más allá, algo grande y hermoso, algo que no es monótono ni nunca lo será. Pero los que duermen, duermen y los que no, están demasiado borrachos.

(Cuaderno de DM)

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23 comentarios en “Tres estrellas

  1. Cuando he leído lo del abrigo monótono, me he acordado del super abrigo increíble del otro día y he pensado, ese abrigo habría cambiado un poco el escenario, habría convertido lo monótono es extraordinario. Puede que se tratase del mismo abrigo y puede que lo que haga que las cosas parezcan monótonos o increíbles, seamos nosotros mismos.
    Y al final, un rayito de esperanza, eso me ha gustado.

    1. Está claro que somos nosotros mismos aunque lo de fuera también puede colaborar. Hay que mirar más hacia arriba y menos a la pantalla del móvil. Gracias por comentar en una entrada tan “monótona”.

  2. “El camino es fatal, como la flecha / pero en las grietas está Dios, que acecha” La monotonía y las estrellas de Doña Marga me remontaron a J.L.B., para parafrasear el sincopado. No vemos a las estrellas ni a Dios si no estamos atentos, pero estar atentos depende de nosotros. Me ha encantado una vez más Doña Marga, Eva.

    Un saludo cariñoso para ambas desde Argentina.

  3. Hay dias asi hasta para las mas altas luces
    He notado la firma, el abrigo, el que lucia, deslucido en monotonia
    El pajaro que canta para nadie.los orines, lo rancio, hasta el turbio sol
    Y la esperanza!
    Gracias, gracias

  4. No creas, el Universo tiene también una monotonía natural. Claro que, como la nuestra es artificial, desmerece mucho. Y, además, la monotonía nuestra la notamos queramos o no y, la del Universo, hay que parar e imaginársela. De modo que, al final, la monotonía del Universo, es casi una novedad.

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