Lo que ha dicho la abuela

Cuando les dan las vacaciones les mandan durante el día a casa de la abuela. A su hermano le da igual porque él siempre lleva una pelota entre los pies y su juego siempre es el mismo. A casa de la abuela no le dejan llevar el balón bueno pero se conforma con una pelota blanda. Se coloca en mitad del pasillo y hace pases, regates, se tira goles a sí mismo, los para cuando hace de portero y no los para cuando hace de otro jugador, grita gol, gol, gooool, suda, salta, corre y retransmite esos partidos iditoas suyos como si fuera un periodista deportivo. Está loco. Ágata pasa mucho de él.

La casa de la abuela es aburrida aunque tiene cosas que le gusta mirar y tocar. Tiene esas muñequitas que se meten una dentro de la otra, dentro de ls otra, dentro de la otra y luego se sacan y se ponen en fila. La pequeña es pequeñísima. Con eso pasa un rato, más bien corto. También tiene encima de la mesa una caja de bombones solo que luego la abres y dentro están las cosas de coser: los dedales, las agujas, los hilos de muchos colores, los botones, tiras de tela, alfileres. Le da rabia el dibujo de los bombones de la tapa si luego dentro no están y por eso hace agujeritos con las agujas, por eso y porque ya se está empezando aburrir.

Merodea por los cuartos, abre todos los cajones, mira la ropa de los armarios, se mete debajo de la cama y se queda muy quieta. Está jugando a estar muerta, es más aburrido todavía que estar viva en casa de la abuela. Le pide a la abuela que le saque los juguetes de cuando era pequeña. La abuela protesta porque se tiene que subir a una escalera y sacarlos de la parte alta del armario y dice que le duele la espalda y que no está ella para esos trotes. Ágata no se lo cree, la espalda no duele porque es dura, solo duelen las cosas blandas, como la tripa.

Juega un rato con los cacharritos viejos de la abuela, finge que hace la comida con un poco de arroz de la cocina. Otra vez se aburre. La abuela está haciendo la comida de verdad y su hermano sigue metiendo goles y parándolos. No grites tanto, le dice de vez en cuando la abuela asomándose al pasillo, me tienes la cabeza loca. Y tú, ¿qué enredas de aquí para allá? No te entretienes con nada. Vete a darle un beso al niño Jesús.

Pues sí que tiene la cabeza loca de verdad, ¿cómo le va a dar un beso a un muñeco y además tan feo?, lleva una corona que pincha y le falta un dedo. Del dedo que le falta le sale un hierro. Está encima de un cojín más feo todavía que él, con espumillón alrededor porque es Navidad.

No sabe qué ha pasado pero se ha caído al suelo solo, si ella casi no lo ha tocado, ahora le falta también un pie y media nariz. Coño con los niños, ha dicho la abuela. La leche que os han dado, a ver si vienen ya vuestros padres, joder, que una no tiene edad. Todo eso ha dicho la abuela y ella no ha sido y su hermano ha metido otro gol. Se vuelve a jugar con las muñecas que se meten una dentro de otra y de otra y de otra. Las va sacando, las pone en fila, la abuela ha dicho coño, leche y joder. Que no tiene edad, qué tontería, si es la persona más vieja que conoce.

(Cuaderno de DM)

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41 comentarios en “Lo que ha dicho la abuela

  1. Yo no tengo ese tipo de sensaciones con ninguna de mis abuelas. No tenían que quedarse muy a menudo con nosotras, así que el día que les tocaba lo hacían con muchas ganas. Sí tengo esas sensaciones con respecto a las cosas. Las cajas, la máquina de coser, las fotos, los adornos, los juguetes viejos, los retales. El final es apoteósico, por cierto. Un beso

    1. Los objetos se quedan muy grabados, yo me acuerdo perfectamente de cosas que había en casa de mi abuela y que me llamaban mucho la antención. Tampoco yo me quedaba a menudo con ella, sólo conocí a una.

  2. ¡Jajaja! Eso pasa con algunas abuelas muy abuelas. Otros abuelos creo que somos más cercanos, más interactivos pero los niños, gracias al diablo, siguen siendo muy parecidos a lo que cuentas. Abrazos.

    1. Claro que sí, hay muchos abuelos y abuelas muy jugones, seguro que tú eres de esos. Depende de la edad y de lo obligatorio de quedarse con los niños. Algunos viven un poco esclavos.

  3. Mno conoci a mis abuelos pero me las apañe para hallar figuras sustitutas y tias mayores muy aburridas,,
    Es cierto algunos abuelos son esclavos y otros como yo viven lejos, lejos, muy lejos y los ven una vez al año con suerte
    Si no fuera tan ruso -diria como Chejov: *la vida es grosera…es brutal la vida*
    En dos horas partimos hacia el mar, nos espera Lorca

    1. Qué bueno lo de las tías sustitutas muy aburridas. Lástima que tengas tan lejos a tu nieta porque tú no tienes que ser una abuela nada aburrida. Muchos aplausos por anticipado desde Madrid.

  4. ¡Ay, qué gracia! Mi abuela materna tenía varias de las cosas que comentas.
    Anda que no me llevé pocas desilusiones con el tema de las latas mentirosas jajajajja. Iba babeando a coger una galleta danesa y … me topaba con agujas, hilos, dedales, retales y demás joyas. Lo mismo me pasaba con la lata roja de bombones. Esa tenía botones. Y sin haberlo pensado me ha salido un pareado jejejejeje.
    Lo del niño Jesús, igual. Qué feo era el pobre y con cuanto cariño lo mimaban. Allí sigue, el pobre, tumbado en aquella cosa blanca de pelo. Hay cosas que no cambian con el paso del tiempo.
    Un beso, guapa!

    1. Pues diles a los Icastiquillos que se animen, aunque no te veo yo a ti de abuelo gruñón, más bien al revés. Te veo tirándote por los suelos a hacer el dinosaurio o lo que se tercie.

      1. Jajajá, icastiquillos, ya se lo diré. La verdad es que lo tengo chungo, mi hijo (31) tiene una pareja de Seattle y vive en Alemania y cuando le saco el tema dice que ya tiene dos gatos. Mi hija (37) está en el proceso pero ahora que la hicieron fija en apple (Dublín) tiene miedo a quedar embarazada y se le va a pasar el arroz. Voy a tener que adoptar un nieto directamente.

      1. ¿Porda? Nos jodimos con las traducciones de español a puertorriqueño… Jajaja… NO entiendo ni J… Bueno, alcahuete en el sentido que lo usé es bueno, consentidor…

      2. Jajajá, hemos pensado lo mismo…iba a poner porfa (de por favor, que es una contracción, uno de los pisotones que aquí le damos al lenguaje) Luego me lie preguntando por lo de alcahuete y vi la explicación en otro lado y ya no quise corregir por mi parte lo de porda esperando que no no preguntaras, pero eres como yo, curiosa y escritora y una palabra “nueva” tira mucho. Bueno, ya estamos al día, ¿no? jajajá. Bicos

      3. Jaja, le pregunté a mel sin ver tu pregunta, Paloma…bueno, consentidor si pero sin perder el control, ojo, no soporto a los crios caprichosos tirando a déspotas, mis hijos no lo fueron, desde luego.

  5. Qué nostalgia me ha entrado… A mí me encantaba estar con mis abuelos, no me aburría y doña Marga me ha recordado cuánto me gustaba mirar sus cosas, sus fotografías, sus adornos, su vajilla… Y luego cambiar armarios y redecorar la casa con mi abuela. Lo movíamos todo de sitio, poniendo un nuevo orden y sitios a las cosas. Cómo añoro estar con ellos y disfrutar de tantos momentos juntos. Todavía los hecho de menos…

  6. Pues yo solo conocí una abuela, chiquitita, no llegaba a los 5 pies de alta y no sabía leer, aunque era muy sabia. Era amorosa, aunque también de temer. Tan pronto yo llegaba a su casita, que era en el campo, ella agarraba la primera gallina que pasaba por el lado y le torcía el pescuezo. En un santiamén la pelaba y hacía la sopa de gallina más rica que he probado en mi vida. Ese es mi recuerdo de mi abuela. Nunca la molestaba y regañaba a mi mamá cuando me cortaba el pelo. La verdad es que no la veía tan a amenudo como hubiera querido. La extraño. Gracias por traerme ese recuerdo, Evita.

      1. Oye, que “te pasaste” no es malo… Es un decir, como que lo que dijiste te quedó super, brutal, fuera de liga, demasiado, en fin, que lo que dijiste estuvo muy bien. NO es nada malo… Besotes, chula.

  7. Me fascina siempre la selectividñad de nuestra memoria. Recordamos las cosas de nuestra niñez absolutamente insignificantes y no se guardan los hechos bastante importantes. O….quizá…esas cosas pequeñas..son más importantes. Un beso . Un precioso cuento. .

  8. Yo con mis abuelos nunca me sentí así, supongo que en el pueblo siempre hay algo con lo que un culo inquieto como yo pudiera entretenerse 😀 Además, mi abu siempre me ha tratado muy bien, como a un rey.

  9. Hay abuelas de todas clases. Tuve una muy cachonda que respondía a nuestras atrocidades echándonos la zancadilla cuando corríamos por los pasillos de su casa.
    Cuando caíamos y rompíamos a llorar, decía:
    -¡Anda y que te consuele tu madre, mastuerzo!
    Y así nos fue inculcando que la vida es un toma y daca.

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