Día: 23 diciembre, 2015

El belén de Pepe

En el belén de Pepe, que no se llama Pepe, no hay portal ni Virgen ni San José ni niño Jesús ni Reyes Magos ni pastorcillos ni mula ni buey. Pero sí hay una estrella despuntada que tiró a la basura un vecino las navidades pasadas.

Está colocada en todo lo alto, coronando el belén de Pepe que tal vez se llama Mohamed o Rachid aunque eso nadie lo sabe con certeza porque desde hace mucho tiempo para todos es Pepe, el portero del 52.

En el belén de Pepe vive un pollito de peluche en un columpio y unos duendes verdes enredan dentro de una gruta hecha con piedras. Hay palmeras en las esquinas, musgo, río de papel de plata y casitas de colores.

De lejos parece un belén tradicional, rodeado de espumillón y con un fondo de papel azul estrellado, pero cuando los vecinos se acercan a mirar a la ventana de la portería, donde Pepe, que no se llama así, lo ha colocado, descubren con asombro la ausencia de los personajes principales.

Demasiado tarde: la cara sonriente del portero, con sus espesos bigotes negros, se asoma por detrás. Es tan simpático que hay que soltar la propina y los vecinos la sueltan. El Pepe guarda su botín navideño debajo de las faldas de su mesa camilla. Mientras en las casas celebran la Nochebuena, Pepe-Mohamed cuenta billetes en su portería. Más que el año anterior, Alá es grande.

(Cuaderno de DM)

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