El mundo sin Martina

El mundo va a ser igual sin Martina, que acaba de morirse justo ahora que acaba el año. Parece que hubiera dicho, otro año más, no, basta, he tenido suficiente, me voy antes de que empiece de nuevo el lío. Pero no lo creo. A Martina le gustaba vivir. Le gustaba su patio con el castaño en medio y los gorriones alborotadores anunciando el fin del día y el principio del otro.

Le gustaba su cocina, sus cazuelas viejas, el plato de duralex con las rebanadas de pan tostado, le gustaba su diminuta virgen del Carmen incrustada en la pared y cubierta con un cristalito. Y su cama hundida por el centro con las sábanas de puntillas y en las almohadas las iniciales bordadas: M y P. Le gustaba P y cómo la miraba con amor después de sesenta años.

Le gustaba barrer, tender en la cuerda con vistas al monte y que vinieran los nietos con las novias y los bisnietos y sacarles la caja de los mantecados y mirar las fotos antiguas. Sentarse en la silla de plástico, debajo del geranio, con las manos sobre el delantal. Pensando. Pensando en todo lo que había vivido, en todo lo que había visto y en lo que vería todavía.

Y con ese aliciente, el de todavía ver un poco más, se fue a la cama: la televisión encendida, un partido de fútbol sonando de fondo, los comentarios de P. en voz alta, su tos, la osa mayor en una esquina del cielo, la helada empezando a caer. Se tapó hasta arriba y dulcemente, murió.

El mundo, indiferente, sigue igual sin Martina, pelo de algodón, ojos azules de muñeca, sigue con sus afanes de mundo avanzando hacia otro año como si no se hubiera dejado por el camino a alguien muy puro y bueno que contribuía, de forma tan humilde y sencilla, a mejorarlo desde su pequeño patio.

(Cuaderno de DM)

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46 comentarios en “El mundo sin Martina

    1. Casi siempre se hace homenaje cuando acaba el año a la gente importante o famosa que murió pero es que la anónima Martina era muy importante. Por lo menos para los de su alrededor.

      1. A mí me aparece cuando me entran al correo los comentarios, en la parte de abajo. Supongo que estará ahí también el mío. Si no lo encuentras, te lo doy por aquí.

  1. No me importaría ser Martina para amar y ser amada. Morir dulcemente una noche de invierno arropada por cariños y mantas. Haber vivido intensamente sintiendo el aire, oyendo gorriones y saboreando mantecados. Dejar tanta vida tras de mí y ese precioso recuerdo escrito. Porque si alguien escribe algo así de bonito pensando en ti, sobrevives al tiempo y posees una pizca de eternidad 🙂

  2. Es verdad, el mundo no sigue igual. Parece, pero no….Martina ha dejado un halo tras de sí, una herencia. Y queda marcada sobre cada pequeño detalle cotidiano de los suyos. El mundo lo ha cambiado Martina.
    Muchos besitos.

  3. Las Martinas de este mundo no se marchan nunca del todo porque han plantado una semilla de dulce amor y memoria en todos aquellos a quienes rozó. Y, mientras la semilla germina y crece y se hace cada vez más fuerte, creerán escuchar sus pasos en el pasillo, verla sentada en la silla de plástico… hasta las sábanas guardarán en sus puntillas durante un tiempo, su perfume.
    Qué suerte tienes que te acarició la magia de Martina.
    Un abrazo, evavill.

  4. Entrañable … emotivo, Eva. MB.
    Me quedo con ese párrafo que tantos y tantos recuerdos me ha traido leyéndolo hoy: “Le gustaba barrer, tender en la cuerda con vistas al monte y que vinieran los nietos con las novias y los bisnietos y sacarles la caja de los mantecados y mirar las fotos antiguas. Sentarse en la silla de plástico, debajo del geranio, con las manos sobre el delantal. Pensando. Pensando en todo lo que había vivido, en todo lo que había visto y en lo que vería todavía.” – Precioso sentir, como una premonición.

  5. Algún día (en 2092) en cualquier blog:
    El mundo, indiferente, sigue igual sin evavill, letras de algodón, textos azules de visionaria, sigue con sus afanes de mundo avanzando hacia otro año como si no se hubiera dejado por el camino a alguien muy puro y justo que contribuía, de forma tan humilde y sencilla, a inmortalizar a las grandes criaturas que la historia se olvida de recordar, en definitiva, a mejorarlo desde su maravilloso blog.
    (si me permites la adaptación)

  6. ¡Qué bonito! Creo que más o menos has descrito mi muerte perfecta. Sin el fútbol, claro y conservando la vista para leer, si no es mucho pedir. Y bueno, en vez de mantecados algo con chocolate. Yo soy team chocolate, por si no lo sabías. Pero el caso es que ha sido una cosa preciosa de texto.

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