Salir, entrar o quedarse

¿Pero no os parece una tontería que se acabe hoy el año por decreto? ¿Y que nos pongamos muy contentos y expectantes como si algo distinto fuera a pasar o como si fuéramos a dejar atrás todo lo malo sólo por cruzar esa frontera artificial?

Nos gusta parcelar el tiempo, supongo que para que se nos haga más llevadero y para darnos la oportunidad de volver a empezar, de renovarnos, de hacer limpiezas, de hacer propósitos, de creer que la cosa, esa cosa que nos empuja y arrolla, puede mejorar.

No seré yo la aguafiestas que te diga hoy, precisamente hoy, que te relajes y no te hagas demasiadas ilusiones porque todo es uno y lo mismo da que se llame 2015 o 2016. Ponte si quieres el gorro de reno o el de árbol de Navidad, las gafas con el 2016 en purpurina, llénate de brillos y lentejuelas, cómete las doce uvas sin atrangatarte o súbete a la silla y salta. Que tanto si cumples con los ritos y los topicazos como si los ignoras tendrás días buenos, momentos gloriosos, ratos horribles, rachas espantosas, etapas de alegría y felicidad que tal vez no aprecies hasta que se acaben, instantes luminosos y lúgubres también. Y muchos días neutros, la mayoría.

O sí seré yo, Esmeralda, y te lo digo ya, antes de que se me llene la casa de familiares cansinos dispuestos a jorobarme las últimas horas del año viejo y las primeras del nuevo. Como alguno de ellos me suelte feliz salida y entrada, le agredo con el turrón duro que además es del año pasado. De dónde salimos y hacia dónde entramos me gustaría saber a mí. Tengo más bien la sensación de que nos quedamos en el mismo sitio pero igual sólo es una sensación y sí nos estamos moviendo.

Y con esta duda existencial me retiro pero antes cumplo el encargo de Eva que está en su pueblo de vacaciones, y quiere desearos a todos Feliz año nuevo. Pues si ella lo dice y como este es su blog, que así sea.

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42 comentarios en “Salir, entrar o quedarse

  1. Esmeralda, cómo eres, no te pongas así. Ya sabes que empezamos a correr un lunes, nunca un viernes o un miércoles, que nos ponemos con las tareas pendientes cuando acaba la película, no en el primer descanso y menos en medio de la trama, que cogemos vacaciones la primera quincena o la segunda, nunca del 3 al 17, que no podemos comer solo una onza de chocolate, hay que comer todas la que entren en una fila. Nos encantan cuadrarlo todo, dividir el mundo en mil trocitos, trocitos que nos ayuden a visualizar la inmensidad del mundo y que nos haga creer que tenemos el control.
    No se por qué celebramos el final del año en diciembre, cuando todo el mundo sabe que el año empieza en septiembre😀, después de la película y en lunes.

  2. jajajaja, ¡anda ya Esmeralda! seguro que algo de ilusión le hace. Siempre viene bien resetear un poco, terminar una cosa para empezar otra nueva,comenzar proyectos que luego no se acaban…..sí, es verdad, pero que bonita es la ilusión de empezar. ¡Feliz 2016! 😉

    1. Sí, algo sí, pero no voy a romper mi imagen de anti todo por una tontería, comprenderás. Feliz año de parte de Eva, bueno, venga y de la mía, aunque me hayas llamado de usted. Haré como que no me he dado cuenta, qué leches.

  3. Querida Esmeralda: Dile a Eva que tenga mucho cuidado con el pueblo que los catetos solterones están a la que saltan y como la pillen un poco desprevenida o bebidilla le pueden dar el susto del año… y eso a 1 de Enero pasa factura para el resto, que además es bisiestooo…. Un beso amiga, y a disfrutar… ¡¡Suelta el turrón que te estoy viendo!!!!!!

  4. Jajajá, genial, Esme! Dí que sí, tal cual. Realismo puro con humor verdadero. De paso que le das unos besos a Eva de mi parte cuando la veas dile que te deje escribir más a menudo (si te mola, a mí si).

      1. La competencia es sanísima y a esta vida cuantos más ingredientes le eches, mejor, aquí hay muchos y de buena calidad. Entonces nos “hemos caido bien” mutamente. Gracias

  5. Pues tiene razón la Esme. El 1º de marzo era el momento del comienzo del año en Roma, pero llegó Julio César y modificó la fecha para que coincidiera con el día de asunción de los cónsules, el 1º de enero. Los mayas festejan el día sin tiempo el 25 de julio, fecha de inicio de un nuevo ciclo. Para los chinos el 8 de febrero marcará el comienzo del año nuevo del mono de fuego. La iglesia católica finalmente fijó la fecha en consonancia con Roma, pero le dio otro significado y aquí estamos.
    De cualquier manera, es un buen momento para celebrar con amigos, expandir buenos deseos y encomendarse a las diosas de la armonía y la paz; me hago acreedora, con esta última frase, al turrón vetusto de Esme.

    Feliz año, Eva, que lo disfrutes en tu pueblo. Un abrazo cariñoso desde Argentina.

    1. Pues lo que yo decía pero expresado finamente y con cultura. No, no te tiro el turrón que a ti también te leo desde mi quiosco. Felicito a la palurda de Eva de tu parte, no te preocupes.

  6. Creo que el paso de los años puede servir (si se pone un poco de empeño) para que las personas nos hagamos mejores, cosa que no funciona siempre pero que a algunos nos sirve de consuelo. Aunque algunos otros sostienen que las personas no cambiamos y blandiendo El Quijote te recuerdan: “…que cada uno es como Dios le hizo y aún peor muchas veces.”

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