Patas arriba

No sé si es que he comido muchos manjares acabados en “ón” durante estos festejos, pero hoy me pesaba el cuerpo. Lo que me ha costado sacarlo de la cama, vestirlo y no digamos ya ponerlo a entablar conversación con la autodenominada Miranda. Lo plasta que está con el significado de los nombres y sus seguras implicaciones en nuestras vidas diarias no os lo podéis imaginar. Pero eso otro día porque es largo.

He arrastrado  mi cuerpo hasta el metro y al llegar a casa de la Patricia que también parecía que iba arrastrando el suyo por el pasillo, los estragos navideños no distinguen de clases sociales por lo que veo, ¿con quién me he encontrado toda radiante y exultante? Lo digo ya dejándome la intriga para otra ocasión: con la Poncho en persona.

Resulta que acaba de volver de un viaje a la India, zona norte, para mayor precisión, y se lo estaba relantando en plan callejera viajera a su desnutrido auditorio: a la Patri con cara de recién resucitada y a la Salus con cara de máximo alucine. Se ve que la Salus es de estas personas que valoran mucho el movimiento y los desplazamientos y cuando alguien pronuncia, “viaje”, entra en trance. Si a viaje le añades “lejano” ya es que pierde los papeles.

Ay, ay, la India, la India, qué maravilla, se pone alzando los ojos a la lámpara como si hubiera allí un mapa del lugar y necesitara orientarse. Y cuenta, cuenta, ¿cómo es?

Es otro mundo, suelta la Poncho  revolviendo el té y llevándose la cucharilla a la boca con gesto de sabiduría ancestral.

Menuda respuesta tan poco precisa, me hubiera gustado algo más descriptivo, aunque creo que a la Salus le ha bastado o es que no ha dicho nada por no quedar de ignorante.

Sí, claro, dice , es que nos creemos que no hay nada más que Europa, somos egocéntricos pero el mundo, el mundo es muy grande y diverso.

Tampoco hacía falta trasladarse de continente para llegar a esa conclusión. O sí,  yo que sé.

Luego, mientras yo iba quitando adornos navideños, la Poncho ha seguido perorando sobre las experiencias indianas. Dice que ya no es la que era porque un viaje a la India te trastoca, te remueve los cimientos y te deja del revés. Todos, pero todos, deberíamos ir una vez en nuestra vida como poco, ha dicho y a continuación se ha puesto a declamar agarrándose de los collares: mi querida Delhi, cuánto añoro tus olores, tus colores, tus sonidos, tus sabores, tu estallido de vida, tu autenticidad.

Y yo sin saberlo. Y la Salus, por la cara que ponía mordiéndose los labios, tampoco.

Pues sí que…Otra cosa que tengo pendiente para estar completa: el viaje a la India. Iba a llamar a la Esme para que ella también esté al tanto y vayamos ahorrando que yo sola no me atrevo, pero la Morganina se ha puesto a berrear en el mismo estilo del año anterior: muy fuerte.

Atiéndela tú, me ha ordenado mi jefa resurrecta, que nosotras estamos hablando y no te olvides de quitar el árbol, estoy de bolas y espumillón…

Menudo panorama, Morganina, a mí hoy me pesa el cuerpo y a ti, aunque eres muy liviana, algo te tiene que pesar para que llores tanto,  ¿te vienes tú también  a la India conmigo y con la Esme? Mira que nos van a remover de arriba abajo esas personas hindúes, nos van a poner patas arriba y vamos a volver como nuevas. Talmente otras, estoy convencida.

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39 comentarios en “Patas arriba

  1. Habrá que preguntarle a la Poncho cual es la “especia” que le ha dejado tan tocada… para probarla allí si vamos, claro. Apúntame con la Esme, Morganina y contigo, que me gusta más a mi un viaje inesperado que a la Noe un nombre nuevo.
    Besos.

  2. Dile a la Poncho que patas arriba no ha vuelto ella….que patas arriba está el mundo!!! Sumergirse en Delhi supone sufrir….y mucho. Pero bueno….la Poncho que siga con lo suyo, que feliz vive un rato.

    1. Es que como ella ya estaba patas arriba pues a lo mejor la han colocado en su sitio aunque me parece que no. Si Delhi supone sufrir, se me están quitando las ganas.

  3. Pero qué mal me cae la La Poncho, es de esas personas que hablan de sus viajes porque ya agotaron hablar de sí mismas. A mi se me hace que se fue a India cruce Mesopotamia.
    Allí en los balnearios donde los yonquis les da por filosofar.

    1. Pues cuando te cuente que ha aprendido a tocar los cuencos tibetanos como método de curación, te va a caer todavía peor. Es un poco petarda, sí, a qué negarlo.

  4. Es autentico comienzo del año nuevo….con las ilusiones, me encanta. Asi que los cuencostibetanos se venden en cualquier mercado de artesania…se puede ir bien preparados

  5. A ver, yo también me apunto, pero como sois todas mujeres lo mismo me vetáis, es que quiero venir patas arriba como la Ponche Cuesta esa, que de patas abajo ya estoy cansado y necesito cambiar de postura, ahora que está tan de moda lo de “altura de miras” y otras gilipolleces pronunciadas por enanos ideológicos.

  6. Si es que hay gente que necesita irse muy lejos para encontrarse a si misma. Yo cada día, cuando me miro al espejo me encuentro, me saludo y digo, anda, vámonos, que ya están hechas las presentaciones, sin moverme de casa. Pero vamos, que si hay que ir a la India, se va, que a mi también me gustan los viajes, sobre todo para poder darle a la Poncho en las narices con el viajecito. 😀

    1. Es verdad, si nosotras ya nos conocemos muy bien pero, oye, siempre podremos conocer algo nuevo, para eso son los viajes. Y luego nos hacemos las chulas hablando de templos y de vacas sagradas.

  7. Buena idea lo del viaje a la India pero urgente, para no tener que aguantar a la Poncho que tendrá cuerda para rato. Y el encontrarnos con nosotros mismos, si no nos da un soponcio, estupendo, poder hacer relevos de yo con yo, tú con tú, tú con yo, el otro yo con la otra tú.. vaya lío, ahora comprendo un poco lo de la Poncho.

  8. Yo quiero ir, yo quiero ir, yo quierooooooooooooooooooo… Válgame Dios, pero que viaje largo tengo que hacer… De aquí, hasta Madrid y de Madrid a la India… ¿Se me hará más cerca por el lado del Pacífico y nos encontramos allá? Bueno, Evita, apúntame como sea… Tengo una curiosidad… Antes no te dejaban tocar a la Morganina y ahora tu eres la que la atiende… ¡Cómo cambian las cosas!

  9. Nunca podré entender eso de ir a ver miseria para sentirse afortunado. Yo ya sé que hay miseria en el mundo. No me hace falta vivirla in situ para darme cuenta de que soy una privilegiada. Creo que lo de ver situaciones extremas se ha convertido en una atracción de feria.

    Besotes!!!

  10. ¡Y yo que creía que la Poncho ya era cosa del pasado! Qué mujer más cansina, oye. Parte de los llantos de la Morganina serán debidos a las tonterías que tuvo que escuchar de esa mujer mientras estuvo “envasada.”
    A la India, ya que seguro que tendrás que fletar un chárter, pues si eso me apuntas, que una más no vendrá de aquí, ¿no? Como se ha apuntado tanta gente… 😉
    Por último, en cuanto a eso de los nombres y su importancia, ¡ojo al dato! que no es cosa de broma… Me hace gracias que hayas empezado así la entrada porque justo ayer hice yo una titulada “Nombres” en la Imaginopedia. Si tienes tiempo y ganas, dale una ojeada 😉
    https://martesdcuento.wordpress.com/habitantes-de-la-isla-imaginada/n/nombre/

  11. A mí no me apuntes, que en estos momentos no estoy para viajes.
    Con que te acuerdes de traerme unas cuantas especies para cocinar y alguna que otra tela de esas que molan tanto y solo ellos tienen, me conformo.
    Ah! Para vuestra información, se estila mucho comprar contenedores y cargarlos con ropa que después envían a tu casa. Por lo visto es baratísimo y merece la pena. Solo como apunte.
    😀

    1. Seguro que sí, con lo atrevida que es. Menuda expedición rara que íbamos a hacer.
      Un saludo, Henar, y gracias por leer varias seguidas. Yo también me tengo que poner al día contigo.

  12. A los contadores de viajes exóticos vividos como experiencias transformadoras del propio yo, habría que dejarles medio año a pelo en esos países. Después, hablar con ellos de nuevo. Si es que salían vivos.
    El abuso de alimentos acabados en on puede paliarse con frecuentes ingestas de espinacas, por ejemplo. He escogido las espinacas porque, fíjate si serán buenas, que de cólico de espinacas no se conocen muertes de reyes ni de papas. No te digo más.

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