Digna de admiración

Mira, mira lo que pone aquí, me grita la antes llamada Noe, zarandeándome con violencia.

No son esas maneras de despertar a una amiga íntima, ¿y si estaba volando en sueños y me caigo de golpe sobre algún tejado?

¿Estabas volando, Eva?, ay, perdona, pues sigue, sigue, ya te lo leo luego.

No, venga, le digo levántandome del sofá, acabo de aterrizar, lee eso tan importante que no puede esperar ni a que suene el despertador.

Y va y me lee: Miranda es un nombre de origen latino que significa digna de ser admirada.

¿Cómo se te queda el cuerpo?, me pregunta a continuación clavándome unos ojos muy fuera de sus cuencas.

¿Me pega sí o no? Y ten en cuenta que he elegido el nombre a voleo, porque me gustaba, nada más. Es que alucino, alucino. Y espérate que hay más: Miranda es uno de los personajes de la Tempestad de Shakhespeare, ja.

No sé si es que no lo pillo porque todavía no me he tomado el primer café, le he dicho yendo hacia la cocina con la sana intención de desayunar. Ella venía detrás con la también sana intención de darme la chapa.

Pero, Eva, ¿no lo ves? Que tú fuiste Shakespeare en tu otra vida y me creaste en una de tus obras y por eso, ahora, somos íntimas amigas en esta otra existencia. Estoy contentísima, pero contentísima, de haber elegido Miranda. Ese nombre me estaba buscando. Ahora, llamándome así, seguro que encuentro por fin algún musero.

No tenía muchas ganas de preguntarle que qué era eso, porque a esas horas no estoy para explicaciones raras que bastante había tenido ya con lo anterior, pero, claro, me ha entrado curiosidad.

¿Musero?, ¿no será mesero? El Toni también fue mesero, o sea, camarero,y no te creas que son tan chollo, habrá de todo, claro.

Que no, boba, camarero, no, eso está muy visto. Musero, de musa, de los que tienen musas porque son artistas y las necesitan para crear más y mejor. Lo que yo siempre he querido porque a mí el arte no me va ni se me da bien,  pero inspirarlo sí, cada uno tiene que saber cual es su sitio en el mundo y ahora, como ya soy digna de ser admirada oficialmente, porque me llamo Miranda que significa precisamente eso, pues…

¿Y de dónde te has sacado todo esa información?, le pregunto no sé ni para qué porque me lo estaba viendo venir.

Pues de la página web de los nombres, de dónde va a ser. Es la misma que te revela tu vida anterior, me encanta esa página y es de lo más completa porque también te combina el nombre  con el horóscopo, no va ser lo mismo si eres una Miranda Capricornio, como yo, que si eres Miranda Aries, comprenderás.

¿Te busco lo que quiere decir Eva? Espera que ya voy. Eva significa fuente de vida, la que vive o la que da la vida. Es una mujer adorable y creativa. ¿No lo ves? Eres tú tal cual, no te tienes que cambiar el nombre porque el tuyo está bien puesto.  Y ahora te busco el de tu amiga la señora mayor Esmeralda.

Ella tampoco se lo va a tener que cambiar, me parece, significa la que brilla, bueno eso igual sí se lo tiene que cambiar, y la que tiene esperanzas. Eso es verdad, ella tiene siempre muchísimas esperanzas, vamos, yo, si fuera ella, estaría deprimidísima porque ya a su edad…

¿Por dónde, por dónde andará mi musero?, y se queda toda ensoñadora mirando por el patio los calcetines tendidos del vecino.

Está lloviendo, se le van a mojar, dice rápidamente sacando el lado práctico que toda Miranda Capricornio lleva en su interior.

 

24 comentarios en “Digna de admiración

  1. Si es que está claro que el círculo se cierra, y Noe, que digo Noe…. ¡Miranda!, es la artífice de todo. El alfa y el omega de esta historia, todo concuerda tal y como te ha explicado y si no te lo crees, Eva, es porque le buscas tres pies al gato. La web de los nombres, la de la vida pasada, Shakespeare, tú, los calcetines del vecino y el pragmatismo de los capricornio. Más claro, agua.
    Lo que no se es donde encajan los museros…
    Un besazo, Eva.

  2. Los signos del zodíaco me parecen tonterías, así como que el nombre que eligieron por ti determinen tu personalidad. Y, no obstante, leo el texto, leo los comentarios, y en cuanto bajo la guardia me sorprendo pensando “anda! es tauro! como yo!” :-))

    1. Tranquila, yo tampoco creo, soy descreída en general. Es lo que tenemos las tauro 🙂 aunque esa es Eva, yo soy de septiembre (virgo). Espero no pegarte las tonterías, a ver si me pongo un poco más seria.
      Un beso, Patricia tauro.

  3. Vaya chapa, sí, la cosa va a ser el cambio de nombre. Que no pierda la página web que en nada la veo cambiando de nuevo…cuando no se está bien, no se está bien, como diría Mariano (con perdón, mira, por cierto, a este se la bufa lo del nombre, con tal de que le dejen fumar un puro…)

  4. Tampoco es lo mismo una Miranda en la tierra que una Miranda en Júpiter, Puesto que los ángulos y las formas de las constelaciones son diferentes dependiendo la ubicación. Mejor no se lo comentes a tu amiga, bien podrías terminar calculando la forma de capricornio en los distintos cuerpos celestes.

    1. No, mejor no, la investigación sobre su identidad podría eternizarse. Porque tampoco es lo mismo una Miranda con unos genes que con otros. Y no tengo ganas de analizarle el adn.

  5. Lo primero que he hecho tras leer este post es escribir a una amiga que se apellida ‘Miranda’ y decírselo. Ni ella ni yo lo sabíamos, así que supongo que gracias por ayudarme a sacarle una sonrisa a una amiga 😀

  6. Estuve escribiendo en un taller Antimusero, se llamaba, en verdad: Antimusa
    Yo lo nombraba antimufa…
    Deja a Miranda, ya se le pasara, a mi me estan entrando ganas de llamarme Mariana Virreyes, pero como estoy siendo Maria Josefa, me las banco…

  7. Bueno, yo con mi consagrado nombre de nalgas de melocotón, ¿qué le voy a hacer? A ver si la Melba Moore, de quién proviene mi bendito nombre, no hubiera tenido sus redonditas nalgas (no sé si más redondas que las de la JLo) y el dueño de la compañía del Monte no se hubiera quedado prendado de ellas y le hubiera puesto el nombre de ella a sus melocotones, por asemejarse a las nalgas de la susodicha, Tal vez, mi madre no habría visto el nombre y me lo hubiera espetado. Yo iba a llamarme Patricia. Patricia Gómez. Pero pues, ya me llamo como un melocotón, ¿qué le vamos a hacer? Espero ser dulce y sabrosita como mis homónimos. Así es que la Noe, Miranda se llame como se llame no sé como le hará para cambiar su destino. Ojalá le vaya bien. Shakespeare, inspirate con Miranda, por favor.

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