El hombre que me da pena

Bastantes días, casi a la misma hora y en el mismo punto de la calle, me cruzo por la acera con un hombre que me da pena. Lleva unos zapatos marrones, de cordones, con láminas de pena pegada en las suelas. Un pantalón gris que se le arruga por detrás de las rodillas, eso se llama hueco poplíteo, donde cabe un montón de pena triturada. Una chaqueta torcida con motitas de pena en las solapas.

Parece buen hombre, un hombre bueno y afligido.  Me gustaría hacerle una sopa con pollo picado pero puede que sea un plato muy penoso y no sólo no le alegre si no que se quiera ahogar en ella. Podría cantarle una canción de esas que incitan al baile, pero canto mal, desafinando mucho, ¿y si en vez de bailar se pone a llorar?

Me da tanta pena la cartera que lleva en la mano, con esos papeles dentro que imagino tristísimos, la propia mano que sujeta el asa, tensa,  el puño de la camisa que asoma por debajo, un poco desgastado,  que tengo que cruzarme de acera y no mirar.

Y justo ayer cuando iba a cruzarme de acera, fue él el que me miró de reojo con toda su pena y cruzó rápidamente al otro lado.

Ahora creo que soy la mujer que da pena.

Yo sí quiero la sopa y una canción para bailar.

(Cuaderno de DM)

 

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54 comentarios en “El hombre que me da pena

  1. El texto precioso… en cuanto a ti… ¡¡Sacrílega!! ¿¿Querías borrarlo?? ¿Acaso se te coló la pena en el teclado y te diste autopena a ti misma? 😀 😀 😀 Suerte que no emulaste a Virgilio, Dickinson, Bulgákov, Kafka… porque, dime, ¿¿¡¡que haríamos estos munditos que a diario aterrizamos en tu superfície sin tu obra!!?? Sin esta en particular y sin todas las demás 😉
    En adelante, me hace usted el favor, de poner todo lo que escriba, que ya decidiremos nosotros, tus fieles lectores, si te aplaudimos o no 😉 Solo de pensar que otras similares se han ido a la papelera, me entra el tembleque.

      1. Pesadisima! Pero nos encanta así, así que sigue así. Suena a canción para que baile Doña Marga. Gracias por ese desecho recuperado de la papelera. Besos de sobra.

  2. En yoga nos enseñan que el hueco poplìteo se relaciona con la necesidad de huir. Quizás el hombre quiera irse a algún lugar donde la pena no lo alcance, y no tiene donde. Creo que Doña Marga es tan empática que ha logrado que el hombre se vea a sí mismo, y cruce la calle…
    Hermoso texto, un saludo cariñoso desde Argentina.

  3. La sopa y la canción para bailar le curarán la pena a Doña Marga, a quien no va a ser tan fácil curarnos el susto va a ser a nosotros; ¡ibas a tirar el texto a la papelera!….
    Qué bonita es DM…
    Un beso.

  4. Esto es justo lo que quería escribir cuando os conté como me crucé con aquel tipo por la calle que me dio mucha pena y aparque el coche para buscarlo, y por la buena de Doña Marga me entero que lo que tenía era exceso de poplíteo.
    Si llegas a tirar esta entrada las ánimas de la papelera se habrían revelado contra ti. Excelente doña Marga!

    1. Es verdad, acabo de acordarme de ese señor que nos contaste. Es que hay gente que, sin saber por qué, te inspira ganas de protegerla. Lo mismo están tan felices.
      Gracias, Tejas. Buen fin de semana y a cuidarse el poplíteo.

  5. A mi también me encantó y me recordó a La vida es sueño, de Calderón de la Barca

    Cuentan de un sabio, que un día
    tan pobre y mísero estaba,
    que sólo se sustentaba
    de unas yerbas que cogía.
    ¿Habrá otro, entre sí decía,
    más pobre y triste que yo?
    Y cuando el rostro volvió,
    halló la respuesta, viendo
    que iba otro sabio cogiendo
    las hojas que él arrojó.

    Quejoso de la fortuna
    yo en este mundo vivía,
    y cuando entre mí decía:
    ¿habrá otra persona alguna
    de suerte más importuna?
    piadoso me has respondido,
    pues volviendo en mi sentido
    hallo que las penas mías
    para hacerlas tú alegrías
    las hubieras recogido.

    Y por si acaso, mis penas
    pueden aliviarte en parte,
    óyelas atento, y toma
    las que de ellas me sobraren.
    Yo soy…

      1. Paloma, hice trampa, de memoria no la sabía y la busqué precisamente porque me lo recordaste. Prefiero a una persona más humana que culterana, qué quieres que te diga…

  6. Menudo el hombre penoso, ¡pues no va y se cruza de acera!. Me ha dejado muerta el final, sorprendente. Aunque yo me hubiera cruzado otra vez de acera, para estar en la misma que él. Si tiene que haber alguien penoso que sea él, no te digo.😀

  7. Si te has fijado, es norma, casi norma, que la gente a medida que envejece parezca más desvalida pero, no sé si como autodefensa, ponen una cara desagradable, como de ferocidad. A veces parecen caras sumamente agresivas como si con la fiereza de sus rostros quisieran compensar la debilidad infantil de unos cuerpos que inspiran tristeza, casi compasión.
    Me gustaría ser un viejo risueño, no ponerme nunca esa máscara, la de la mala leche.

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