Día: 10 febrero, 2016

Envidia o envidieja

Ayer, sin ir más lejos: (Eva, cansada de sus faenas, siente envidia de la vidorra que se pega su jefa. No le gusta la sensación y la compara con una reacción alérgica.)

Hoy mismo: (aprenderás a distinguir, gracias a la sabiduría de la Esme, entre envidia y envidieja).

 

Esta mañana, después de dejar al Jacobín en el colegio y comprar el pan y los chupetes nuestros de cada día, me he ido a ver a la Esme a su quiosco. Necesitaba contarle lo de mi reciente e inesperado brote de envidia. Como ella también padece frecuentemente de ese mal estaba segura de que me iba a comprender, pero no sé yo.

Me la he encontrado muy concentrada haciendo dibujos raros y feos en unos papeles, ella los llama sus inventos. Mira, me dice mostrándome unos garabatos más propios de un niño de preescolar que de una mujerona como ella, ojito al dato, el futuro está en el grafeno, ¿sabes lo que es? Seguro que no, te lo voy a explicar. Es un material…

Ya, Esme, le interrumpo muy a mi pesar, mejor me lo explicas otro día porque tengo poco tiempo y te quería contar una cosa.

Sí ya lo sé,me contesta sin dejar de garabatear y poniendo cara de profesora bacteria, lo de tu envidia. Si es que no eres más tonta porque no te entrenas. Hundes tú sola tu entrañable imagen de chacha bonachona, ahora todos van a pensar que eres una más de las tantas resentidas que tienen manía a sus jefas. Jamás de los jamases hay que confesar los propios pecados capitales, ¿o es que te crees que el blog es una de esas terapias americanas donde sale uno al centro y canta sus miserias en público?

Oye, Esme, me he defendido, que tampoco es envidia rastrera de desearle algún mal a la Patricia, eso no, sólo que le entre algún virus pequeñito en el ordenador y tenga que dejar una mañana de escribir, algo así, de poca monta.

¿No estarás pensando en inocularle el Zika? Hablando de Zika, se me acaba de ocurrir un atrapa mosquitos elaborado con…con grafeno, claro, que ahora sí que sí, me forro.  Y de paso hago un bien a la humanidad, pues no soy yo poco altruista y solidaria y…¿ves?, eso es lo que hay que hacer, hablar bien de una misma que para hablar mal ya están los otros.

Sí, Esme, pero la envidia, ¿dura mucho?, es que no me gusta, me raspa en la garaganta, me siento mal. Como tú eres un poco envidiosa a veces con la doña Marga pues lo sabrás.

¿Yo envidia de una centenaria en silla de ruedas? Amos, vete. Ni de ella ni de nadie, bueno, un poco del cuerpo de la Beyoncé pero tampoco te creas. No hay que tener envidia de nadie porque en el fondo todos sufrimos a nuestra manera, hasta el más aparentemente afortunado. Qué frase más buena, y se me ha ocurrido a mí sola, como el cazamosquitos de grafeno. La envidia se pasa sola, en cuanto dejes de compararte con otros y te quieras y te aceptes y yo qué sé, que esto no es el quiosco de la autoayuda, leches.

O sea que se pasa sola, menos mal.

Claro, so mema, porque lo que tú tienes no es envidia propiamente dicha, es envidieja, otra categoría inferior y mucho menos grave. Nada, nada, en un par de días estás como nueva y ya no quieres ser guapa, alta, flaca, rubia, rica y con mucho tiempo para ti. Que me está dando envidia a mí también, no te digo…mejor vete que tengo que solucionar un defecto que le acabo de ver al cazamosquitos.

Y ahí la he dejado con sus garabatos demenciales y las nubes pasándole a toda máquina por encima de la cabeza. Hace un día muy ventoso, a lo mejor se lleva mi envidieja con tanta ventilación.