Envidia o envidieja

Ayer, sin ir más lejos: (Eva, cansada de sus faenas, siente envidia de la vidorra que se pega su jefa. No le gusta la sensación y la compara con una reacción alérgica.)

Hoy mismo: (aprenderás a distinguir, gracias a la sabiduría de la Esme, entre envidia y envidieja).

 

Esta mañana, después de dejar al Jacobín en el colegio y comprar el pan y los chupetes nuestros de cada día, me he ido a ver a la Esme a su quiosco. Necesitaba contarle lo de mi reciente e inesperado brote de envidia. Como ella también padece frecuentemente de ese mal estaba segura de que me iba a comprender, pero no sé yo.

Me la he encontrado muy concentrada haciendo dibujos raros y feos en unos papeles, ella los llama sus inventos. Mira, me dice mostrándome unos garabatos más propios de un niño de preescolar que de una mujerona como ella, ojito al dato, el futuro está en el grafeno, ¿sabes lo que es? Seguro que no, te lo voy a explicar. Es un material…

Ya, Esme, le interrumpo muy a mi pesar, mejor me lo explicas otro día porque tengo poco tiempo y te quería contar una cosa.

Sí ya lo sé,me contesta sin dejar de garabatear y poniendo cara de profesora bacteria, lo de tu envidia. Si es que no eres más tonta porque no te entrenas. Hundes tú sola tu entrañable imagen de chacha bonachona, ahora todos van a pensar que eres una más de las tantas resentidas que tienen manía a sus jefas. Jamás de los jamases hay que confesar los propios pecados capitales, ¿o es que te crees que el blog es una de esas terapias americanas donde sale uno al centro y canta sus miserias en público?

Oye, Esme, me he defendido, que tampoco es envidia rastrera de desearle algún mal a la Patricia, eso no, sólo que le entre algún virus pequeñito en el ordenador y tenga que dejar una mañana de escribir, algo así, de poca monta.

¿No estarás pensando en inocularle el Zika? Hablando de Zika, se me acaba de ocurrir un atrapa mosquitos elaborado con…con grafeno, claro, que ahora sí que sí, me forro.  Y de paso hago un bien a la humanidad, pues no soy yo poco altruista y solidaria y…¿ves?, eso es lo que hay que hacer, hablar bien de una misma que para hablar mal ya están los otros.

Sí, Esme, pero la envidia, ¿dura mucho?, es que no me gusta, me raspa en la garaganta, me siento mal. Como tú eres un poco envidiosa a veces con la doña Marga pues lo sabrás.

¿Yo envidia de una centenaria en silla de ruedas? Amos, vete. Ni de ella ni de nadie, bueno, un poco del cuerpo de la Beyoncé pero tampoco te creas. No hay que tener envidia de nadie porque en el fondo todos sufrimos a nuestra manera, hasta el más aparentemente afortunado. Qué frase más buena, y se me ha ocurrido a mí sola, como el cazamosquitos de grafeno. La envidia se pasa sola, en cuanto dejes de compararte con otros y te quieras y te aceptes y yo qué sé, que esto no es el quiosco de la autoayuda, leches.

O sea que se pasa sola, menos mal.

Claro, so mema, porque lo que tú tienes no es envidia propiamente dicha, es envidieja, otra categoría inferior y mucho menos grave. Nada, nada, en un par de días estás como nueva y ya no quieres ser guapa, alta, flaca, rubia, rica y con mucho tiempo para ti. Que me está dando envidia a mí también, no te digo…mejor vete que tengo que solucionar un defecto que le acabo de ver al cazamosquitos.

Y ahí la he dejado con sus garabatos demenciales y las nubes pasándole a toda máquina por encima de la cabeza. Hace un día muy ventoso, a lo mejor se lleva mi envidieja con tanta ventilación.

 

 

40 comentarios en “Envidia o envidieja

  1. Pobre Patri, si en el fondo no deberías tenerle envidieja, sino un poco de pena. Nunca acaba de escribir su gran obra, nunca acaba de saber educar a sus hijos, nunca acaba de ser feliz, ni de estar contenta, ni de ser positiva… podríamos decir que es la chica casi y a una persona casi, casi mejor no envidiarla 😀
    Lo que dice Esme es cierto, cada uno con lo suyo 😉

  2. Un poco de sana envidieja tampoco es mala, oyes. ¿Quién no querría ser rica y guapa y todo eso? Haz caso a los consejos de la Eme, que se la ve muy resabiada. Mira que investigar con el grafeno a su edad menuda visionaria 😀

    1. Sí, eso se considera ella a sí misma, pero no te lo creas mucho, son cosas que lee en internet y luego se las atribuye como si se le acabaran de ocurrir. Pero en lo de la envidia tienes razón, un poco no será tan mala

  3. Yo es que estoy enamorada de Doña Marga, pero me parece que voy a tenerle que fundar un club de fans a la Esme y compartir a partes iguales el cariño y la admiración… ¡Porque mira que está acertada la jodía!. Envidieja… la definición perfecta, una envidia pero menos, sin intensidad, sin fuerza, de las que se pasan cuando te miras bien dos veces las cosas, (Martes de cuento te ha dado muy buenas pistas).
    “Envidieja”, solo una sabia lo podría haber definido asi, una sabia práctica y positiva (aún sin saberlo) como la Esme. Al final no me extrañaría nada que, entre dibujo chapuza y dibujo chapuza, diseñe el invento definitivo…
    Besazos.

    1. Hombre, ya era hora de que se reconocieran mis méritos. Sabia, tú lo has dicho. Me caes bien, mira por dónde, y eso no lo logra cualquiera. Firmado: Esme. Y tenemos un nombre parecido, ahora que me fijo.

  4. Eva, esa envidieja solo es producto de tu discreción de empleada de hogar, de no querer fijarte en las miserias de esa casa. Si observas verás que tu jefa no es ninguna diosa, que su peana y su depacho acumulan polvo, que su melena, de oro solo tiene el color, que sus ropas de marca se ensucian como las demás, que incluso ella debe asearse y sobre todo, al limpiar el baño podrás comprobar que, a pesar de sus carísimas colonias, el producto final es tan pestilente o más que el del resto de los mortales.
    Así que ni envidias ni envidiejas; no hay motivo para tenerla.

  5. Calla, calla, ni envidia, ni envidieja! Con lo maja, divertida y buena escritora que eres! Vas a tener envidia de la Patri? Ni hablar!
    A que ya no la tienes porque se ha ido con el viento? Pues eso!
    Mil Besetes, linda.

  6. Un abrazo apretao, Evita, que si fueras mala persona ni te preocupabas de lo que sientes. No pasa nada. Aveces una se siente así, pero se pasa. Total, como dice Martes de Cuento, la Pato es digna de lástima. Besos, mi reina.

      1. Jajaja… Te cuento de una amiga que fue a confesarse y me cuenta. Que le decía los pecados al sacerdote y él le respondía que no, que eso no era un pecado, que pasara al otro. Ella pasaba al otro y lo mismo. Que eso no era nada, que pasara al otro. Y así, mi pobre amiga, toda atribulada, hizo la confesión de todos los horribles pecados que la atormentaban y lo mismo. Que no eran pecados. Terminó el sacerdote regalándole un libro, porque ni rezos la hizo hacer, pues claro, no había pecado. Se me hace que en esas andas tu. No pasa nada, que aveces le da a una rabia que las riquezas del mundo estén mal repartidas, pero eso no es envidia, sino deseo de justicia social. Viste? Eso no es pecado. En todo caso socialismo o comunismo. Besos, mi Eva.

      2. Jajaja, buenísimo, Mel. Muchas gracias por el comentario, hay que saber buscarse el cura adecuado o la comentarista adecuada, en este caso.

  7. La verdad es que lo del grafeno es una revolución, pero aquí no pinta nada. Creo que todo el mundo sabe en el fondo, o ha aprendido, la diferencia entre esas envidias a golpe de padecer la verdadera. La envidieja convierte en sana a la envidia, o la disfraza. A fin de cuentas, gracias a la envidia ha habido grandes superaciones y descubrimientos y es muy buena para la economía por aquello de “culo veo, culo quiero”, y si tu vecino tiene un coche del copón a ver por qué no lo vas a tener tú. Anque se te pase pronto, una bacterieja en el ordenada de la envidiada no venía mal, era capaz de acabar envidiando tu “ausencia de problemas” o la vida de una “no intelectual”.

    1. No, no pinta nada, la Esme se hace empanadas mentales con los inventos.
      O sea, que avanzamos a base de culos veos, mira tú qué buena teoría.
      ¿Qué tal la prueba, ya pasaste el mal trago?

  8. Con que envidieja, ya me quedo mucho más tranquila. Y luego dice Esme que no tiene un kiosco terapeútico, ¿cómo que no?, terapeutiquísimo. Por cierto, aquello de escuchanta se le pasó, no?. Ese si era un buen negocio, yo lo retomaría porque la Esme tiene mucho potencial. Hazle caso, la envidieja no cuenta, aunque yo a la Patri no le tendría mucha envidia, me recuerda al pájaro desgraciaíto.

    1. Si es que la Esme empieza de todo y no termina nada, así no me extraña que no triunfe. Oye, Sensi, tienes muy buena memoria, que te hayas acordado hasta del pájaro desgraciaíto casi que me ha emocionado.

  9. Quizá un antídoto contra la envidia sería si nos cambiaríamos por la persona envidiada.
    Puede que mucha gente dijera que sí pero, en mi caso, porque a veces lo he pensado, la respuesta ha sido siempre que no, que no me cambiaría por nadie. Estoy demasiado acostumbrado a mí. Así que no puedo envidiar lo que no quiero.

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