A la luna, ida y vuelta

En la anterior entrada: Eva, doña Marga y el Jacobín pasan la tarde en el metro. Doña Marga se interesa por la hora punta y los colores y Jacobín por la muerte.

En la entrada de hoy: Eva descubre de dónde procede el repentino interés del niño por los temas fúnebres. Por el camino al colegio, Jacobín diserta sobre su nueva obsesión.

¿Te mueres?, me pregunta el Jacobín esta mañana saliendo al pasillo a recibirme. Pues sí que empezamos bien el día, majete, ¿no sería mejor un buenos días normalito? Tranquila, Eva, se pone la Patricia, nos lo está preguntando a todos, es que en clase tenían una cobaya en una jaula y se la encontraron por la mañana, ya sabes, así, me explica ella sin atreverse a pronunciar la palabra fatídica.

Sí, patitiesa, ya lo entiendo.

Pues en la India, salta la Poncho, la muerte se trata con naturalidad y no es un tema tabú como aquí, yo soy partidaria de afrontarla con claridad desde muy pequeños. A ver, Jacobo, la cobaya se ha muerto porque todos nos tenemos que morir algún día. Nacemos, estamos aquí un rato y…

Cállate, Poncho, le suelta la Patricia con cara de que ya no la considera tan su amiga íntima de la infancia. Le estás asustando.

¿Se muere Poncho?, pregunta el Jacobín apretando fuertemente las tres piedras amigas que siempre lleva en el puño o en el bolsillo.

Eso ya no le ha parecido tan natural y tan de afrontar de cara. No, guapito, no, estoy rebosante de vida. Mira, te hago la danza del vientre para que veas. Y se pone como una loca a agitar las caderas.

Todos, todos, estamos todos muy vivos y aquí no se muere nadie. La cobaya mascota de tu clase se murió porque era muy, muy viejecita, por eso. Los demás no somos viejecitos, zanja la Patricia con cara de estar ya harta del tema funerario. Y venga, al colegio que llegáis tarde.

Pero el Jacobín no las tenía todas consigo y por el camino ha seguido indagando sobre la misma cuestión: ¿se muere mamá, se muere papá, se muere Morgana, se muere la abuela, se muere la otra abuela, se muere la farola, se muere la pared, se muere el colegio?

Y yo a todo iba contestando, no, no se muere, respuesta que parecía dejarle bastante tranquilo, como si yo fuera la suma sacerdotisa.

Manchitas sí se ha muerto, me dice encogiendo los hombros.

Sobre la marcha he deducido que Manchitas era la cobaya que en paz descanse.

Pero ahora está en la luna y luego vuelve. Se queda un rato allí, mirando y vuelve mañana o luego, me suelta riéndose mucho.

Sí, claro, eso es precisamente. Te vas, te das una vuelta lunar y si tienes ganas, regresas. Qué bonita tiene que ser la luna y qué acogedora que a nadie le da por volver, he pensado pero, claro, eso no se lo he dicho.

Que le explique la Poncho las verdades verdaderas o su madre una media verdad edulcorada. Yo no me veo capaz, además, que lo del viaje de ida y vuelta a la luna, si no fuera por el jaleo de tráfico que se iba a montar, me ha parecido una buena idea, mejor que la de irás y no volverás que lo mires por dónde lo mires, es un apaño muy malo y bastante chapucero.

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45 comentarios en “A la luna, ida y vuelta

  1. Oye….pues no estaría mal eso del paseo lunar. Menos mal que cuando Jacobo pregunta a alguien si se muere, no lo está haciendo con toda la carga que supone para nosotros los adultos. Lo hace con naturalidad, como debe ser. Y sí, todos nos morimos un poco cada día así que a disfrutar!!!!

    1. Él tira la pregunta a ver qué pasa, le asusta un poco pero como es un niño lo transforma en juego. Tienes toda la razón, ya que moriremos, eso seguro, vivamos mientras tanto lo mejor posible.

  2. Yo, ya puestos, prefiero que se lo explique la Poncho, que al menos le hablará de reencarnación, de como puedes volver de la luna hecho un pajarito, o una lagartija cualquiera… eso puede alejarle de tentaciones futuras de aplicar la inconsciente crueldad infantil para con los bichos.
    Me pregunto cual sería la explicación que podría darle Doña Marga… esa si que sería buena. No sé si Jacobín lo entendería, eso también…
    Besos.

    1. Mira, está muy bien pensado eso de utilizar la reencarnación para fomentar el amor y respeto por los animales, me ha gustado. Si se lo explica la Marga le va a líar más porque sus ideas al respecto son un tanto fantasiosas aunque muy bonitas, eso sí.

  3. El Jacobín tiene mal apuntada la información… El viaje a la Luna es de ida solamente. La Compañía lo dispuso de ese modo pues iba a pérdida; nadie quería regresar. 🙂

  4. Con lo difícil que es afrontar el tema de la muerte para los adultos, de niño debe ser un caos. Menos mal que la memoria es sabia y borra ese recuerdo de la infancia, entre otros.

      1. Yo también pasé por eso, un día me puse a llorar porque no quería que se murieran mis padres, no se qué edad tendría. Mi padre me tranquilizó, me dijo que no se iba a morir y yo le creí. A día de hoy, pensar en la muerte de un ser querido me deja un nudo en la garganta. Pensar en ese tipo de cosas no trae nada bueno.
        Yo habría zanjado el tema como la Patri, “niño, aquí no se muere ni Dios”.

      2. Ese miedo también lo tenía yo, es que es horrible cuando eres niño pensar que tus padres pueden desaparecer para siempre. Jajaja, me encanta tu última frase. Ahora me he acordado de la canción de Estopa que dice, “como te mueras, te mato”.

  5. La luna debe de estar llena de ente muy interesante, la verdad. Conozco a pocos que hayan vuelto 😀 o igual es que la luna es la leche de interesante y por eso no vuelven, ojo.

  6. Lo dicho, que Jacobín es un filósofo en ciernes 😀 😀 ¡Ay!, la muerte esa cosa que nos da tanto miedo pero que deberíamos aceptar como condición de vida 😉
    Epicuro decía: “No hay que temer a la muerte como si fuera el más horrible de los males porque, en realidad no es nada nada, puesto que mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros ya no somos”.

    1. Es cierto, pero será el miedo a lo desconocido, a dejar de ser nosotros, al tránsito entre el ser y el no. En fin, que da respeto por mucho que Epicuro tenga toda la razón.

      1. Uno no teme, en realidad, a la muerte, sino al hecho de saberse morir. Si esta noche, sin esperarla me viniera a visitar, no sería lo mismo que enfermar durante meses. Por eso suelo hablar con ella: “Entra sin que te oiga” 😀 😀

      2. Yo también prefiero la opción silenciosa, pero todavía no, a ser posible. Es que me gusta vivir ,con todas sus pegas. Y a tu casa que tampoco vaya.

  7. La verdad es que estaría genial ir a dar un paseito por la luna… aunque creo que no hay nada mejor como verla desde la tierra.
    Sobretodo cuando la ves acompañada de las estrellas 🙂
    La verdad es que hay que afrontar la realidad… Tarde o temprano moriremos y hay que tener presento que hay que vivir la vida bien y contentos.

    Quizás nos reencarnamos en algo precioso o simplemente somos aire que vaga libremente por el universo 🙂

    Me encantó! Un beso 🙂

  8. Pobre Jacobin, lo están volviendo loco, no sería mejor decirle la verdad? O será demasiado cruel? Es que lo de la luna….el pobre va a estar esperando que vuelva y eso no va a ocurrir.
    Que fue de los chupetes? Siguen desapareciendo?

    1. Lo de la luna es un invento suyo, yo no me he atrevido a decirle que eso no pasa. Y los chupetes siguen desapareciendo, casi todos los días me toca ir a comprar. Misterio chupetil. Un beso muy fuerte mío y del Jacobín para ti.

  9. Lo del paseo por la luna mola pero, de todas maneras, vaya marrón. Eso que se lo cuente su madre, que para eso es su madre y, encima, escritora de postín. Seguro que le escribe un cuento al respecto y todo. Besotes!!!!

  10. Prefiero mirar la luna como tú dices, no vaya a ser que me lleve…
    Mira que el Jacobin tiene inquietud por el tema, tiene que rellenar huecos de sabiduría y mientras tanto, le pones imaginación y un poquillo de mentirijilla, que como madre la entiendo. Has encarado el difícil tema de maravilla, pero no te relajes, que pronto vendrán más…jejejeje.

    Besos.

    Te he dejado un premio en mi blog.

  11. Cómo curras la imaginación. Me gustó lo del viaje de ida y vuelta a la luna, me levantó la paletilla, mira. Y eso que a la luna voy muchas veces y me tiro unas horas allí, pero no había pensado nunca en el regreso…¿o es que sigo allí?

  12. Es curioso que a todos nos preocupe la muerte y nos empeñemos en imaginar qué habrá después de ella. Pero también desconocemos lo que hubo antes de nuestro nacimiento y eso no nos preocupa. Si hubo algo, no lo recordamos. Si habrá algo, no lo sabemos. ¿Qué diferencia hay entre no recordar y no saber?

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