Día: 26 febrero, 2016

Vida simple

Llevo una vida muy simple, tan simple que cuando me encuentro por casualidad a alguien de mi pasado y me pregunta, ¿qué tal, qué haces?, yo sólo puedo contestar: bien, nada.
Ese “nada” incomoda mucho a mis encuentros del pasado, lo sé y me gustaría evitarlo porque no es mi intención incomodar a nadie y porque ahora también estoy incómoda yo. Quisiera poder rellenar esa nada con acontecimientos fabulosos o simplemente con algún aconteciminento, aunque fuera vulgar, pero es que no tengo ninguno a mano, podría fabricármelos pero necesitaría tiempo, se me da mal mentir sobre la marcha y siempre me pillan desprevenida.

Entonces, para pasar el mal trago, pregunto yo. Y tú qué tal, qué haces tú. Me sorprendo, esa gente de mi pasado sí que ha sabido construirse vidas interesantes. Al lado de todo lo que me cuentan, la mía parece una vida falsa, una vida en la sombra, un embrión de vida, como si no se hubiera desarrollado plenamente y se hubiera quedado enganchada en una esquina del mundo, sin atreverse a entrar.

Después de estos encuentros, me paso unos días pensando con bastante culpabilidad qué podría hacer para cambiar eso, para tener una vida intensa y plena de sucesos que poder relatar, una vida que parezca de verdad y no un remedo. Y hago planes en los que me veo empleando mucha fuerza de voluntad, proyectos en los que me imagino involucrándome con mucho afán y dedicación. Y sólo de pensarlo me entra una ansiedad terrible, una angustia descomunal y mucho dolor de cabeza.

Hasta que comprendo, comprendo que yo hago lo que me gusta, para lo que sirvo, que es, precisamente, vivir una vida muy simple, y que soy bastante feliz en ella, sin apenas nada digno de destacar y que me he instalado ahí voluntariamente, en ese hueco libre que, al parecer ninguno quería y por eso estaba libre.

Sólo espero no encontrarme a nadie del pasado en una buena temporada, lamento decepcionarlos con mi nada cuando lo que quieren son resultados concretos, hechos, cosas sólidas, conclusiones, fotos de viajes exóticos, algún premio Nóbel, el bote de Pasa palabra, justo de lo que no tengo.

(Cuaderno de DM