Día: 2 marzo, 2016

Almendros en flor

Una tarde cálida y soledada una mujer sale de su casa con la esperanza de hallar un poco de paz y sosiego bajo los primeros almendros florecidos. El cielo es azul, los pajarillos trinan felices y alborotados y feliz se desplaza también la mujer esperanzada en busca de paz, sosiego e incipiente primavera hacia el parque más cercano.

Muchas otras personas están saliendo en ese mismo momento de sus casas con la misma esperanza. El cielo es azul, los pajarillos trinan felices y alborotados y felices se desplazan también todos los esperanzados en busca de paz, sosiego e incipiente primavera.

Un río de esperanzados con muchos afluentes empieza a desembocar en el parque más cercano. Más no todos los esperanzados buscan paz y sosiego bajo los primeros almendros florecidos.

La clase de segundo de la ESO del colegio Mater Inmaculata y su entusiasta monitor no lo buscan. Tampoco los gimnastas que hacen exhibición de musculitos al ritmo de una música zumbona y machacante. Ni el grupo de turistas chinos ni los que se lanzan cuesta abajo en el monopatín arrollando a más de un ingenuo buscador de paz y sosiego ni las cotorras argentinas que subidas a los almendros se están dando un atracón de flores recién brotadas entre graznido y graznido. Ni los pasajeros del autocar que acaba de aparacar en la puerta, tullidos pero dotados, a cambio, de muy buenas voces.

Todavía hay sitio bajo los primeros almendros florecidos para todos los niños del barrio con sus madres y padres corriendo detrás con las meriendas, para múltiples parejas de enamorados que, efusivas, retozan y se besuquean con mucho chasquido de labios y lenguas, para el club de amigos de los almendros en flor, para el grupo de aficionados a los cantos y danzas populares de la tierra, para los treinta practicantes de tai chi chuan, estilo chen, y, por supuesto, para los miles de fotógrafos profesionales o no que inmortalizan ese primer momento primaveral y lo cuelgan en sus redes sociales.

Así podrán verlo los pocos despistados que se han quedado en casa, junto a la paz y el sosiego, ignorantes todavía de que el cielo es azul, los pajarillos trinan felices y alborotados y los primeros almendros, llenando el aire de dulce aroma, han florecido.

(Cuaderno de E.)