Día: 9 marzo, 2016

Incómoda tristeza

La tristeza es muy incómoda, se está tan mal en ella como en un sofá de muelles rotos. Se te clava en los costados y por mucho que te gires buscando la postura siempre encuentra la manera de punzarte con sus uñas largas de tristeza vieja.

Es asfixiante la tristeza. Como si se divirtiera atascándote por dentro te coloca nudos que no dejan pasar libremente el aire, te cierra el cuerpo con todas sus llaves y candados y te aisla para que sólo la veas a ella, amante posesiva.

Escóndela si la llevas puesta, no es popular ni está bien vista. Si la muestras, aunque sólo asome el borde de su falda negra, recibirás a todas horas consejos anti tristeza. Acumularás tantos que ya no sabrás qué hacer con ellos ni dónde guardarlos. Tal vez debajo de la cama en una caja con ruedas pero los consejos son muy pesados y saldrán por la noche a cumplir su aconsejante misión impidiéndote dormir.

Podrías llevarlos a una tienda de segunda mano pero son difíciles de vender, todo el mundo tiene y tampoco saben ya dónde meterlos. Con la tristeza ni lo intentes, o le das esquinazo en un despiste o te la quedas para siempre, a esa angustiosa sí que no la quiere nadie.

(Cuaderno de DM)