Incómoda tristeza

La tristeza es muy incómoda, se está tan mal en ella como en un sofá de muelles rotos. Se te clava en los costados y por mucho que te gires buscando la postura siempre encuentra la manera de punzarte con sus uñas largas de tristeza vieja.

Es asfixiante la tristeza. Como si se divirtiera atascándote por dentro te coloca nudos que no dejan pasar libremente el aire, te cierra el cuerpo con todas sus llaves y candados y te aisla para que sólo la veas a ella, amante posesiva.

Escóndela si la llevas puesta, no es popular ni está bien vista. Si la muestras, aunque sólo asome el borde de su falda negra, recibirás a todas horas consejos anti tristeza. Acumularás tantos que ya no sabrás qué hacer con ellos ni dónde guardarlos. Tal vez debajo de la cama en una caja con ruedas pero los consejos son muy pesados y saldrán por la noche a cumplir su aconsejante misión impidiéndote dormir.

Podrías llevarlos a una tienda de segunda mano pero son difíciles de vender, todo el mundo tiene y tampoco saben ya dónde meterlos. Con la tristeza ni lo intentes, o le das esquinazo en un despiste o te la quedas para siempre, a esa angustiosa sí que no la quiere nadie.

(Cuaderno de DM)

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41 comentarios en “Incómoda tristeza

  1. Pues yo soy una rarina y cuando alguien está triste, o yo misma, digo siempre lo mismo. Permítete estar triste, deja que la tristeza haga su trabajo.
    Lo complicado es que se venga a hacer el trabajo para un rato y se traiga todas las maletas quedándose más tiempo del necesario. Cuánto es lo necesario? Pues no lo se.

    1. No eres rarina, está bien lo que haces y yo creo que es necsario pero, como tú dices, que haga la visita corta porque mira que es siesa la tía.
      Besos y gracias por comentar, Ana.

  2. La tristeza te ahoga, sobre todo, si eres incapaz de llorar. Ese tipo de tristeza, la profunda, te va debilitando hasta hacerte desaparecer.

  3. Espléndida reflexión. La tristeza, peor que una tormenta de verano que a pesar de sus estragos trae agua benéfica, en cambio la tristeza… sequedad del alma. Saludos.

  4. En mi vida se ha instalado de manera recurrente desde que vivo aquí, pero no me gusta dar la vara a nadie, si está en el punto álgido la hablo con amigos o la lloro sola, si no , la pongo un rato a dormir y me desahogo con una buena conversación y un buen vino. Algún día espero que se vaya, nada es para siempre… espero.
    Muy buen texto, Eva.
    Besos

    1. Seguro que se va. Puede ser el clima, te falta el sol del mediterráneo y eso se tiene que echar de menos. Muchos besos, mucho ánimo y un buen vino (sin aguar).

  5. Sabes qué!! La tristeza a veces es necesaria (no muchas, pero a veces sí)… para de esa forma saber cuando se va lo bien que se está sin ella… ❤ (es como eso del ruido y el silencio)…

  6. Con la tristeza puede hacer una poca cosa… excepto si somos DM, que la moldea, le da forma y la derrama en palabras perfectamente ordenadas, como caídas directamente de su corazón.
    Y no se si eso que hace DM es algo útil, pero si se que es algo bueno.
    Besos.

  7. Basta con que cuentes un problema, para que te lluevan soluciones. A veces, lo único que quieres es contarlo, que alguien te escuche y te comprenda, que asienta paciente con la cabeza y te deje desahogarte. A mi no me gusta nada la tristeza, solo le permito visitas cortas.

  8. Si tenemos tristeza, y hemos de soportarla de todos modos, por qué no probar a llevarla con alegría.
    Sí, eso, exactamente, Como si fuéramos gilipollas.
    A lo mejor es la solución.
    Toda mi vida meditando y lo tenía delante.

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