Día: 15 marzo, 2016

Volatilidad

Tengo una tristeza más volátil que los mercados. Tengo una tristeza inestable y maleable, con tantos resquicios, grietas y poros que a nada que se descuida se le cuela la alegría y la transforma.

Y se descuida mucho porque es una tristeza curiosa y está todo el día fisgoneando, llevando así la contraria a su propia cerrazón. Puede ser un pájaro, un árbol, un cielo al atardecer, una cara, unas cuantas palabras, un aroma o una canción y ya ha perdido la dureza, la solidez.

Medio evaporada, desteñida, con los pelos revueltos y los contornos desdibujados vaga por ahí contemplando a la loca que acaba de sustituirla. Con envidia observa sus pasos alegres, su risa despreocupada, sus bailes, su animada charla. Espera un despiste, un bostezo, un pequeño momento de introspección, un instante contemplativo. No le resulta difícil colarse a su vez porque esta alegría mía, qué pena, también es volátil.

A veces creo que son la misma.

(Cuaderno de DM)