Día: 17 marzo, 2016

El guión de la Esme

Le estaba contando esta mañana a la Esme que me voy unos días de vacaciones al pueblo, a ver qué tal se me da el hacer de relaciones públicas en la huerta del Toni, pero ella no me hacía caso. Eso es bastante habitual, la Esme siempre está como pensando en otra cosa, en esa cosa que le va a transformar la vida, es muy de transformaciones ella. Yo no tanto.

Digo, Esme, no me escuchas.

¿Que no te escucho? Acabas de contarme que te vas a tu pueblo unos días a probar suerte en el huerto con el gañán del Toni, ¿ves como sí te hago caso? Lo que pasa es que soy multitarea y puedo estar aquí y allí a la vez. Yo no me voy, primero porque no tengo dinero, segundo porque sigo sin tenerlo y tercero porque quiero darle un empujón al guión del que te hablé ayer. Ya casi lo tengo.

Pues sí que es rápida la Esmeralda, en una tarde se ventiló una novela y en otra se ha pergeñao un guión para una serie de televisión. Como di muestras de cierta incredulidad se puso a contármelo para que viera que era verdad. Pero en fin, lo que me contó…no sé yo.

Mira, se me pone, tengo la estructura básica. Trata de una chica más bien garrula que se viene a Madrid a probar fortuna y se coloca de empleada doméstica aunque esa no es su verdadera vocación. Allí, en el quiosco de un parque, conoce a una mujer madura pero bellísima, muy afrodítica, que la inicia en las verdades de la vida. ¿Qué te parece?

Me parece Esme que tienes un morro de aquí a Lima (Perú), me estás copiando el blog, eso es un plagio en toda regla. Pues ella dice que no, que eso no es plagio, que ella sólo se ha cogido prestada la estructura básica pero que en su serie van a pasar cosas y muchas, va a haber intriga y de la buena y va a hacer verídico eso de “aventuras de una chacha” del subtítulo, tan engañoso porque, según ella, aquí, de aventuras, pocas.

Tengo pensadas muchas escenas y todas ellas buenísimas pero no te las digo para que no te me adelantes, que nos conocemos. Por fin la historia va a tener un argumento y una trama coherente y no este sinsentido de gente que habla sin moverse del sitio. Cuidadito con robarme las ideas que nos conocemos, me amenaza puesta en jarras.

No, si ahora resulta que la que plagio soy yo. Qué maquiavélica es, cómo le da la vuelta a todo para ponérselo a su favor. A ver, le digo para pillarla, ¿dónde vas a meter aquí el sexo cibernético del que me hablaste ayer?

Pues en tu jefa, está clarísimo, ¿no ves que el personaje de una que escribe encerrada en un cuarto es un aburrimiento sideral? Sin embargo, si está enredando por la red para ponerle los cuernos al marido…eso ya tiene otro morbo. Huy, ya te he dado una idea, ni se te ocurra utilizarla.

Esme, esto no me está gustando, no quiero que utilices mi vida diaria para tu serie.

Demasiado tarde, me dice riéndose como la malvada de un cuento, tú márchate tranquila al huerto y a la vuelta me traes unos tomates que los del súper saben a todo menos a tomate. Y somos lo que comemos, eso dicen, la de tonterías que hay que oír, voy a ser yo el filete de pollo que me cené ayer, amos venga.

¿Qué te parece si implico al Toni en una trama corrupta de hortalizas transgénicas pero tú no sabías nada? Te pega ese papel de incauta tan de moda hoy en día en los juzgados. Y a la Poncho la puedo líar con el Husband y al Jacobin…no, no me gusta que los niños sufran, al Jacobín le dejo como está que bastante va a tener con ser hijo de padres divorciados. Porque a esos dos los divorcio.

¿Quién puede morir trágicamente? A lo mejor la Noe que me cae mal, sí, a la Noe me la cargo, por llamarme señora y de usted. Hecho. Para nosotras tengo pensado un final apoteósico tipo Thelma y Louis pero sin despeñarse con el coche, eso no, al contrario, renaceremos de nuestras cenizas como corresponde a las galanas que somos. A la doña Marga no la elimino pero los cuadernos puede que ardan en un incendio provocado sin intención por el Jacobín y apagado, demasiado tarde para sus historietitas de las narices, por un dron bombero. Y luego….

Vale, Esme, que pases felices vacaciones, le digo siguiéndole la corriente. A veces creo que es lo mejor.