Día: 24 marzo, 2016

Sedentaria

Era tan sumamente sedentaria que cuando tenía que salir le hubiera gustado hacer lo que su gata: tirarse al suelo y fingirse muerta, el corazón bombeando acelerado de puro miedo a perder sus preciosas costumbres, su tranquilizador territorio.

Pero luego, después de varios días de vagabundeo y ruptura de hábitos se adaptaba a ese modo de vida errante, se acomodaba a la incomodidad, acoplaba su sedentarismo al movimiento, hacía rutina de la falta de la misma.
Y de nuevo se hubiera tirado al suelo fingiéndose muerta para nunca volver.

(Cuaderno de DM)