Restos en un cajón

En el cajón de la mesita de noche de la abuela quedaron durante mucho tiempo algunos restos: horquillas negras para el pelo, una cosa horrorosa que se llamaba redecilla y que la abuela se ponía en la cabeza para dormir y amanecer peinada, dos caramelos de piñones que olían a rancio, un librito de oraciones con una estampa de una santa dentro que daba mucho miedo, un monedero rojo de piel pelado por el borde y un papel doblado en cuatro con un esbozo de poesía tachada varias veces y luego dejada por imposible.

La poesía la había tratado de escribir el abuelo cuando nació el primer nieto. Niño que vienes de las estrellas, decía el primer intento de verso. Niño que no sé de dónde vienes, decía el segundo, más sincero. ¿De dónde vienes, niño misterioso?, se preguntaba el tercero, ya con un tachón encima. Y debajo, esa misma mano, resignada ante su falta de pericia poética, había escrito simplemente el nombre del niño recién venido de no se sabía dónde: Manuel, Manuel, Manuel, Manuel. Así, concentrando en un nombre su emoción y su extrañeza, hasta el final del papel.

(Cuaderno de DM)

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29 comentarios en “Restos en un cajón

  1. Me ha encantado la poesía, si llega a culminar el soneto termina por hacer una canción desesperada a los misterios más insondables de la ciencia. (¿No paras ni en Semana Santa?^^)

    1. Bueno, he parado unos días, cuatro o cinco, creo, pero ya tenía mono y eso que me había propuesto escribir menos. Soy un poco pesada, ya lo sé. Lo bueno de la poesía es que no está escrita, sólo a medias, así no llega a ser mala del todo.

  2. Jajajaja…pobre, así tan simples me han parecido un tanto reconditos los versos .
    Mi abuelo tambien escribía, pero poesía nunca, relato corto a cerca de su vida, su trabajo y su modo de vida, varias veces ganó reconocimientos, era tremendamente ingenioso.

    Besos.

  3. Me gustaría decirle a ese abuelo que me ha encantado el poema. Que no por tener muchos versos es mejor el poema; muchas veces es al contrario. Uno de los mejores poetas decía que la poesía es “precisión y misterio”; y eso es lo que tiene este poema. Y sobre todo me quedo con la potencia en la repetición del nombre propio: es impresionante. Algún día terminaré un poema así…

    1. Ahora ya sé quién lo dijo porque he ido a google a buscarlo: Pablo García Baena. Es que me ha gustado mucho. He visto que tiene un poema titulado La vida es como un bosque (baobab) 🙂
      El comentario ha sido muy bonito, ¡gracias!

  4. Un texto precioso. Increíblemente evocador (yo también me apunto a comprar el libro 😉 )
    Hay personas que nos inspiran hermosos versos incapaces de salir de nuestra alma. Siempre lo que se piensa es más hermoso que lo que al final decimos. El abuelo, finalmente, al pronunciar ese nombre encerró en él toda la grandeza de sus sentimientos; como cuando somos adolescentes y nos enamoramos por vez primera y escribimos el nombre de la persona amada mil veces sobre un blanco papel.

    1. Las palabras se nos quedan muy cortas. Ya no me acordaba de lo de escribir el nombre del enamorado, me ha hecho gracia. Y también escribiámos el nuestro muchas veces y de muchas maneras, como explorándonos. Gracias por apuntarte a comprar el libro inexistente (de momento) 😀

  5. La poesía es lo que tiene, que no conoce trama, nudo y desenlace. Aunque, sobre todo para el que la escribe, suela tener su lógica.
    No niego con esto que, raras veces, la entienda alguien más.

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