Día: 28 marzo, 2016

Muerte y resurrección

Lo que me ha cundido esta Semana Santa, no hay como quedarse sola para que los proyectos fluyan o para que se estanquen pero que bien estancados. No importa, qué paz, qué silencio, qué falta de obligaciones, qué quietud en las calles. La lavadora y yo hemos descansado muchísimo.

Las mañanas las he dedicado a trabajar en el guión y las tardes a darme vueltas por mi barrio desolado. Solo quedábamos la que recoge colillas del suelo con un abrigo de leopardo de peluche y un chándal debajo (cosas más raras se han visto en la Madrid fashion week), la que pasea en brazos a un perro cojo y el viejo de los zapatones y las barbas de profeta que mira escaparates de ropa de mujer. En familia, vamos, tan ricamente.

El guión muy bien, gracias, ya que me lo preguntáis. He llegado hasta la segunda temporada y ahí he chocado con mi primer obstáculo. En mis ansias por introducir acción, movimiento, intriga y diversión en este muermo historia me he cargado a todos los personajes, incluída a mí misma. Lo que he podido llorar en mi propio entierro, es una pena perder a tu ser más querido, prueba y verás qué mal rato pasas. Una vez finiquitados todos y como no sabía qué hacer con esa nada que yo misma había creado a base de destruir, me comí una torrija. No sirve como método de inspiración, ya os lo avanzo.

Darse un paseo sí. Salí, escuché a los pájaros cantar, qué bonito, parezco doña Marga, había dos mirlos haciendo un nido sobre la copa floreciente de un castaño, primaveral a tope. Y ahí es cuando se me ocurrió la idea, ¿no renacen las hojas y rebrota lo que sea que tenga que brotar después de haber finado? Pues así los personajes. ¿Acaso no estamos a un paso del domingo de resurrección? (Era sábado cuando esto acaeció) Pues a revivirlos a todos.

Y eso hice. Ya los tenéis a cada uno en sus puestos tal y como estaban, un poco más paliduchos porque el rato de muerte no se lo quita nadie, y dispuestos a seguir dando la brasa con sus anodinas vidillas. Yo me he quitado un par de años, bueno cuatro, porque para eso soy la guionista pero por lo demás, sigo siendo la Esmeralda de siempre.

Para la tercera temporada no sé, parecía más fácil lo de escribir guiones, necesitaría tiempo para pensar pero mi familia también ha resucitado, ya están todos aquí, voy por la tercera ( temporada no, lavadora). Y también han vuelto los vecinos, las obras de la casa de al lado, los atascos, la hora punta, las colas del supermercado, mi horario laboral. Así quién leches va a crear nada medianamente interesante, así quién va a hacer descubrimientos esenciales para la humanidad.

Si lo sé, no me resucito.