Día: 1 abril, 2016

Las lecturas del Toni

Mientras nosotras nos vamos a trabajar, el Toni se queda en casa leyendo y bebiendo cerveza. La Noe dice que a ver si va a salir borrachuzo y que ya sería lo único que le faltaba, que ella entendería que yo estuviera con él si no hubiera otro hombre en el mundo, porque una tiene sus necesidades ostentóreas, (supongo que quiere decir perentorias), pero que habiendo dónde elegir no entiende por qué he ido a escoger a lo peorcito de merca Madrid.

Déjale, mujer, que está de vacaciones, si quiere beber cerveza y leer, eso tampoco es tan malo. Que yo sepa hasta ahora no nos lo hemos encontrado en mal estado a la vuelta, le he dicho camino del metro para que dejara de criticarle. Lo que pasa es que ayer, a la vuelta, no digo que estuviera etílico porque nos había preparado la cena y todo, pero sí que nos aderezó los huevos con patatas con unas frases más bien raras que sacaba del libro que se está leyendo.

Se pone de repente, abriendo el libro en cuestión y cortando a la Noe que nos estaba hablando de la fiesta, ella dice fiestaca, que quiere preparar para su treinta cumpleaños: “si el hastío del mundo confirirera por sí solo la santidad no veo yo cómo podría evitar la canonización”.

¿Qué?, dice la Noe con cara de susto, no lo pillo. Bueno, da igual, podría hacerla al aire libre pero si llueve, es que en primavera te puede hacer de todo. Del pueblo voy a invitar seguro al grupo del Javito, a ti no te caen muy bien, ya lo sé, Toni, pero como a ti te cae mal todo el mundo…

“A veces uno quisiera ser caníbal, no tanto por el placer de devorar a fulano o a mengano como por el de vomitarlos”, vuelve a leer el Toni pero escondiendo el libro para que la Noe se creyera que se le acaba de ocurrir a él.

Te pasas siete pueblos, ¿no?, salta ella muy indignada. Ya sabía que te caían mal pero, vamos, es que es muy fuerte.

Mientras el Toni se reía con maliginidad tuve que explicarle a la Noe que esa frase no era de él si no de un tal Cioran, que no se preocupara.

Pues al Cioran ese sí que no le invito, qué mal rollo de hombre. Ay, qué nervios, no sé qué ponerme.

“¡Si hubiera sido posible nacer antes que el hombre!”, vuelve a recitar el Toni endiñándose la tercera birra.

Luego, mientras recogíamos la mesa, he visto que el libro que se está leyendo se llama, “Del inconveniente de haber nacido”. Va a tener razón la Noe en que el Cioran-Toni y las fiestas son bastante incompatibles.