Día: 10 abril, 2016

Felicidad

Una mañana, sin motivo ninguno, fui muy feliz. Recuerdo esa mañana, el sitio exacto donde sentí esa alegría inexplicable, la edad que tenía y el jersey verde que llevaba puesto.

Era primavera y llovía, estaba esperando el autobús en una parada y la felicidad me sopló en la cara como una ráfaga de viento poderoso.

Después, otras veces, ha vuelto ese viento en mitad de un día normal. Sin planes ni deseos cumplidos, sin problemas resueltos ni dolores desaparecidos.

Esa felicidad es tan libre que no necesita de nada. Cuando quiere soplar, sopla. Revuelve el pelo, mueve las hojas, luego se va.

(Cuaderno de DM)

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