Día: 12 abril, 2016

Niños giróvagos

En mitad de la calle, unos cuantos niños, aburridos de esperar a sus padres que hablan en una esquina, se han puesto a dar vueltas. Giran y giran y giran sobre el eje de de su cuerpos como planetas niños, las cabezas echadas hacia atrás, los ojos entornados y la risa bien colocada en sus bocas desdentadas.

Dan vueltas, vueltas y más vueltas con los brazos extendidos hasta que el mundo pierde contornos. El sol abajo, los árboles del revés con las copas recién florecidas barriendo el suelo, las baldosas ocupan el lugar de los muros y los muros, blandos, se ondulan en cada giro. Las caras de los padres comienzan a desdibujarse, sus voces se van perdiendo a medida que se intensifica la velocidad del ruedo.

Los niños ya no son niños, son felicidad pura, unión con el todo, vértigo. Pequeños derviches giróvagos que han logrado disolver el yo, solo jugando, sin saber nada de mística ni de sufismo.

(Cuaderno de DM)

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