Los libros hablan (a algunas)

Parece ser que la extraña santidad de la Esme es una enfermedad de larga duración, esperemos que no cronifique. Esta mañana mientras la Morganina y la que esto escribe paséabamos por el parque, ella en el interior de su cochecito cantando sus arias y yo empujándola alegremente, he visto a mi amiga esriñonándose por los suelos. Pues estaba el suelo de barro que como para hozar en él.

Pero, Esme, ¿sigues en las mismas o es algún tipo de gimnasia de nueva creación apta para las de tu edad, aunque a primera vista no lo parezca? Eso de estar de rodillas por el barro no lo veo yo muy práctico.

Déjame, hermana cretina, me contesta en su más escogido estilo, estoy llevando a esta pobre hormiga descarriada hasta su casita, se había perdido y vagaba como himenóptera sin cencerro.

Hija, Esme, sí que te ha dado fuerte, haces el bien hasta a las hormigas, me impresionas aunque no sé si para bien o para mal.

Es que, mira, me dice ella levantándose y sacudiéndose los barros y los lodos, estaba leyendo ayer un libro que me he sacado de la biblioteca y observa que frase llegó hasta mí: “si deseamos verdaderamente acumular virtudes y atesorar méritos tenemos que amar no sólo a los hombres sino a los animales, pájaros, peces, insectos y en general a todos los seres. Por pequeños que seamos nos anima el mismo tipo de vida, todos estamos arraigados en la existencia y del mismo modo tememos a la muerte”.

Es bonito, sí, pero de ahí al rescate de hormigas, no sé yo.

Es que ahora el espíritu del bien me habla a través de los libros. Y no estoy loca ni drogada ni me se me ha ido la pinza como he leído en algunos comentarios de tu sacro santo blog. Serán hermanos capullos… entendiendo por capullos lo que precede a la flor.

Como he debido de poner cara de escéptica ante eso de que los libros se dirigen a ella con mensajes, se me ha enfadado levemente su santidad.

No me creas si no quieres, a mí qué, tengo cosas más importantes que hacer que tratar de convencerte. Voy a abrir el mismo libro al azar a ver qué me envía ahora. “Qué corta sería la vida si no tuviera momentos desagradables que la vuelven interminable” ¿ves?

Yo no veo nada, Esme, es una frase y es buena, pero no veo que te esté diciendo a ti nada en particular.

Hermana bruta, tú qué sabras, Silvina me entiende mejor, me dice señalando el nombre de la autora del libro que dice que le habla, una tal Silvina Ocampo.

Y ahora pongamos la radio, a ver qué nuevos hermanos aparecen hoy en el culebrón panameño. Arrepentíos todos, se pone a clamar, el fin está cerca. Y cuidado, Eva, levanta las pezuñas que estás pisando un inocente gusanito.

¿De qué fin hablas, Esme?, le pregunto no sin cierto temor a que algún libro le haya revelado el apocalipsis universal.

De ninguno, mujer, o puede que de muchos, finales hay todos los días, que no te entre el hermano canguelo, era sólo para poner emoción a la mañana, la vida es muy sosa sin condimentos.

Ah, bueno, pues si se trata de eso…

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46 comentarios en “Los libros hablan (a algunas)

  1. Duro competidor le ha salido al Toni…
    ¿Es cosa mía, o desde que el Toni se fue en pos del bucolismo rabanero la Esme está que se sale de extravagante?.
    Pues nada, que a rey muerto, rey puesto.

  2. Pues yo aplaudo a la Esme, claro que si, hay que cuidar de todos los “hermanos” por igual, sean grandes o pequeños. Y no es por arrojar más leña a su fuego pero, ¿sabe Esme lo que es el veganismo?, yo creo que podría arrojarle un enfoque nuevo a su hermanamiento con el cosmos. Dile que si tiene dudas al respecto le puedo ayudar, yo soy veggie hace años 🙂
    Besos.

  3. Pues parece que le está durando esto… Por cierto, una ofensa sigue siendo una ofensa por mucho que le pongas “hermano/a” delante. Lo digo por eso de que te ha llamado bruta… Besotes!!!!

  4. Mira, Esme no le hace daño a nadie, allá ella y sus hermanos animalitos, incluidos los racionales. Peor fue lo de una hermana mía que tuvo una temporada que le hablaba a las cosas como los coches, por ejemplo, y así, al aparcar el suyo al lado de otro decía “mira que te dejo pegado a un coche muy guapo, a ver que haces” y cosas por el estilo. No sé si continua con ese desfase…

      1. Bueno, a mí me desconcertó mucho. En una ocasión que abrí un negocio se ofreció a pasar por el local para “hablarle” y que trasmitiera buenas vibraciones y tal y tal, una especie de bendición. Una chaladura

      1. Ay, preciosa! Es que soy algo despistada y hasta hoy no me había dado cuenta que tras el nombre del blog ponía tu nombre real.
        Desde hoy… Besetes, Paloma 😉 😉

    1. Tranquila, Celia, que la Esme de aquí no sale (por el momento). Esperemos que no tome la iniciativa de visitar otros blogs con el fin de expandir la santidad o algún virus vengativo.

  5. Hermano capullo…qué bonita forma de llamarme la cabrona, pero no me desagrada nada. Muy cierto el pensamiento ése leído del libro, el de amar y cuidar de todos los seres. Claro que ir tirado por los suelos cuidando hormigas…Una vez lo vi en tv y me impactó: En cierta religión en la India, no sé si cierta rama del budismo, que hay unas cuantas, un hombre andaba barriendo el camino con una escobilla para no pisar y matar hormigas a su paso. Bueno, creo que es mejor y más inofensivo creer que te hablan los libros (¿por qué no?) que creer que “Dios” te va hablando constantemente y lanzando señales, eso es bastante más peligroso. Y lo de Icástico y la que le hablaba a los coches…impagable. O hay mucho loco suelto o gente hiper sensible con el cosmos.

    1. Vaya, no quiero que te pase eso. Tal vez si te vienes con nosotras a salvar hormigas te alegres un rato. Ya sé que como plan no es muy allá, pero te lo ofrezco con cariño.

  6. Esme me ha recordado cuando yo era chiquita y metía hormigas en un pote para luego verlas saludándose unas a otras. Claro, yo no quería salvarlas, yo jugaba con ellas, Jajaja… Lo de que los libros hablan, bueno… Los libros te dan mensajes, pero no así como Esme cree… Válgame Dios!!! La perdimos…

      1. ¡Mucho! A la pobre siempre le hicieron sombra. Estab junto a gente muy, muy buena y sus escritos, en ese entorno, parecían menos de lo que son 😉 Vamos, lo que nos pasa a algunos blogs a tu lado 😀 😀 😀 😀

      2. 😀 😀 No, maja, que eres más Pessoa, tú. Con tus heterónimos y tus monólogos “margueritiles” tan meláncolicos e íntimos. La rua de los douradores se trasladó a Madrid 😉

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