Sofá, lectura y otro mensaje

Resulta que la Patricia, esa jefa mía que se pasa la vida encerrada escribiendo una novela que no termina nunca, llevaba ya unos días desapareciendo a media mañana junto a su amiga la Poncho. Andaba yo muy intrigada con estas excursiones tan atípicas. Como veréis me intrigo con bien poca cosa. Pues hoy he resuelto esta intriga y además, otra que ya daba por perdida.

Ha sido la Poncho, que es más bien bocazas, la que me ha revelado lo que hacen cuando salen por ahí. Venga, Patricia, corre que llegamos tarde a clase. Es que, me aclara soltando la primicia ante la cara de disgusto de la otra, estamos tomando lecciones de meditación avanzada con un maestro venido de la India.

Así que era eso, se van con el mismísimo gurú. Lo que no entiendo es por qué vuelven siempre a la hora de comer cargadas de bolsas. Será que el indiano ha montado tienda o que, después de tanta mente en blanco, precisan de tocar tierra gastándose los dineros en traperíos.

No os creáis que son pijas al uso, más bien al desuso, se visten raras, la Patricia en estilo hada desfasada y la Poncho, la Poncho no lo sé, es inclasificable, pero el caso es que su desenfadada vestimenta no es tan al azar y al descuido como pudiera parecer de un primer vistazo. Lleva su tiempo y su inversión. Bueno, y a mí qué me importa.

Lo que sí me importa es lo agusto que me estoy quedando estas mañanas con la casa para mí sola. Pocos placeres son comparables a la desaparición del jefe aunque solo sea por unas horas. Tan contenta estaba hoy solazándome por las estancias de este macro hogar como si fuera mío y agitando el plumero a lo tonto y a lo loco, que hasta he decidido eliminar el paseo de la Morganina de mis actividades. Una mañana sin los desvaríos de la Esme me iba a venir muy bien para descansar.

He oteado desde abajo la librería para ver qué título elegía y justo el que me ha llamado la atención, (uno muy gordo, me va el caballo grande ande o no ande), estaba en la balda más alta, allí donde jamás limpio porque no me llega el brazo. Al subirme a la escalera para alcanzarlo he visto, además de polvo en abundancia, un montón de chupetes cubiertos de peluseríos. Segunda intriga resuelta ahora que ya no le importa a nadie (soy una maestra en el arte de crear tensión y luego no resolverla): ese era el lugar donde el Jacobín escondía su botín. Dada su pequeña estatura supongo que practicaba el noble arte del lanzamiento chupetil.

Los he tirado todos a la basura envueltos en un papel, tampoco es cosa de descubrir al ladrón ahora que parece rehabilitado. Todos menos uno que he depositado, tras desinfectarlo, en la boca de la niña cantora de arias. Al fin la paz completa, me he dicho, qué mañana de sofá y lectura más gloriosa. Esto sí que es paz en la tierra y déjate de gurús o guruses o como se diga, estaba yo pensando, cuando, al abrir el libro estas letras se me han echado encima:

“Algo acerca de los señores y criados y de si es posible que unos y otros se conviertan en hermanos espirtuales” y debajo de tan inquietante título, lo siguiente:
“También, ¡oh Dios!, hay pecado en el pueblo, ¿quién dice lo contario? La llama de la corrupción se multiplica a ojos vistas, aumenta de hora en hora”.

¡Qué susto, madre mía, ni que me estuviera mirando el Fiodor Dostoievski redivivo. Nada, que no, no he podido corromperme como quería después de tal frase y me he tenido que poner, muy a mi pesar, a pasar la aspiradora que para tal labor me pagan. Por no aburrirme mucho con la caza de pelusas díscolas he ido tarareando el Himno de Riego, digo yo que en algo se tiene que notar que hoy es 14 de abril.

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53 comentarios en “Sofá, lectura y otro mensaje

  1. La novela de Patricia va a ser su propia vida, que no acaba hasta que se acaba. Estás hecha una Agatha Christie, y el Jacobín ¡que astuto!, cómo sabía él dónde tenía frontera tu dominio sobre el polvo y allí exilió los chupetes.

  2. 😀 😀 😀 lanzamiento de chupetes. Prefiero pensar que el Jacobín escalaba la estantería, cual esforzado alpinista, para esconder los chupetes.
    Esta Patricia es, definitivamente, tonta… ¡mira que estar perdiéndose la mejor edad de su niña por ir tras la pava de la Poncho! 😦

  3. Tener la casa para ti sola es un placer de los buenos y si encima entra el sol por la ventana mientras estás leyendo el libro, el gozo es sublime. Cierto es que es un placer perecedero, pero mientras dura, sabe a gloria.😀

  4. Aparte del tema de Riego que a a más a más, que dirian los catalanes, era paisano mio, me interesa el tema de la aspiradora, es con cable, de batería, la potencia, con bolsa, sin bolsa… es que quiero cambiar la mía y me gustaría consultar con una experta en el tema.

    PD. ¿Sería mucho pedir una foto de la Patricia y Poncho?

    1. La aspiradora de mis torturas es con cable de los que se enredan y pesa mucho, no te la recomiendo. Foto no tengo para mandarte, pero seguro que lo que te hayas imaginado se acerca bastante a la realidad.

      1. Carajo como la mía, dile que la cambie que no es cosa de tener al servicio doméstico en esas condiciones. Me las imagino si, conozco algunas por el estilo 😉

  5. En lugar de lanzamiento chupetil con alevosía, voy a hacer lanzamiento de comentario. Bueno, bueno, veo que hay una serie de constantes “cósmicas” que se repiten. Una, cómo no, es la de “hermanos espirituales” (te ha dado fuerte, estás muy sensible con esto) y otra es que abres un libro…y éste te habla, vaya, vaya. Es otra señal cuasi-divina de que tienes mensajes en la bandeja de entrada, que a lo mejor coincide con tu tercer ojo. Aporto valiosos documentos gráficos que serán muy útiles. Patricia y la Poncho con el gurú. Obsérvese -ellas aparecen a los lados- que tenemos demonios acechando en la parte superior. ¿Los demonios de la corrupción generalizada?
    https://dl.dropboxusercontent.com/u/9812761/buda%201.bmp
    Y no tengo nada contra el amor, que puede ser muy espiritual -y conocerás el tantrismo también- pero…¿están seguras estas dos de las verdaderas intenciones del gurú? Todo esto va con coña, en realidad respeto mucho el tema espiritualidad (los gurús ya sería otro cantar) y aún más el budismo…

      1. Perdona el lío que te he montado aquí, como siempre para hacerme el graciosillo. Puedes editar ese comentario y eliminar los otros dos, está más que justificado. La p…imagen no quiso subir.

  6. Un capítulo de evavill esencial, qué bueno. Además, me ha hecho indagar y he descubierto que evaristo san miguel, el señor que da nombre a una calle por la que paso a diario, fue quien compuso el himno… en cuanto a fiodor… tengo demasiado reciente mi frustración. Pero qué bien traído todo. Muy inteligente.

    1. Me picó la curiosidad y abrí los Karamazov, me salió esa frase. Va a tener razón la Esme en que los libros nos mandan mensajes. Lo de Evaristo san Miguel no lo sabía, eso que he aprendido, ahora voy a investigar yo.

  7. Me he divertido muchisimo y voy ya mismo a ver que mensaje tienen para mi los libros
    +El espiritu este Anciano Nonato, Eterno e Imperecedero no termina, solo termina el cuerpo*
    Upanisad

  8. Si te digo que eran las primeras del año te mentiría. Pero te aseguro que ayer los que vi eran las que más gritaban libres. Eran los vencejos que vuelven. Sin fronteras. Libres. Gritaban ayer 14 de abril mientras yo corria (cuesta abajo) e imaginaba que volaba. Atardecía en el horizonte los colores rojo amarillo y violeta se mezclaban…

    Un abrazo

    1. Eso sí que es un homenaje republicano. Ya llevo varios días viéndolos y oyéndolos. De hecho, ahora mismo los estoy oyendo, me encanta su vuelo enloquecido. Nos fijamos en cosas parecidas: almendros, vencejos…

  9. Anda que darle el chupete ese a la cantante de Arias, eso sí es corrupción, jajaja.
    Yo de ti no hubiera hecho caso del libro, eres demasiado honrada, por tonta no te has podido beneficiar de un ratito de asueto, a ver si espabilas que ellos no son tan buenos contigo 😛
    Besos

    1. Es que no podía más con tanta Traviata, necesitaba un poco de silencio. La próxima vez seré un poco corrupta y me sentaré a leer, diga el libro lo que diga. Besos y feliz fin de semana, Celia.

  10. ¿Hoy no has escrito nada, oh alabada hermana cachonda? (rezaré 3 Padrenuestros por esta palabra) No puede ser, me voy a rajar las venas, o tirarme por un puente. Creo que eres adictiva, incitas al pecado intelectual (otros 3 Padrenuestros). Me santiguo y me despido.

  11. Esa jefa tuya no tiene nada que hacer. No cuida a los hijos, no hace la novela. ¿Cuida al marido? Un día de estos la Poncho se lo lleva… Ay, Dios me callo, que me han dicho que tengo boca de santo…

      1. Hum… Aquí hay un dicho “Eso le pasa al que lleva amigo a su casa”… Y eso de que la Poncho se haya mudado para alla, no me hace gracia… Pero pensando en tu trabajo, mi Eva, no voy a tener malas ideas.

  12. Los libros, algunos, nos torturan con sus certezas. Pero los que andamos flojos de certezas los leemos para no aburrirnos tanto. No pasa nada, luego se nos olvidan las certezas y volvemos a nuestro estado inicial. Y casi siempre nos iniciamos, cada día, porque en la vida casi todo es inicio, en cursos personales y autodidactas de introducción a la meditación de mantenimiento. O sea, que algún ratillo pensamos.

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