Día: 16 abril, 2016

Dije jardín

Se lo dije claramente: lo que necesito es un jardín. No hace falta que sea muy grande, me vale con un par de tilos, un castaño, una parra, tal vez un sicomoro, un palo jabón o sapindus saponaria y unos cuantos rododendros. Estos últimos ni idea de cómo son pero creo que quedarían muy bien.

Taquicardias, sensación de opresión, malestar estomacal, insomnio y dolor de cabeza, ¿a qué lo achaca?, me preguntó el bata blanca enumerando mis síntomas y sin prestar atención a mi lista botánica, mucho más interesante.

A la falta de un jardín, se lo acabo de decir. No oigo pájaros, sólo coches.

El doctorcito me miró raro y con susto, como si en vez de “no oigo pájaros, sólo coches” yo hubiera dicho, “ahora mismo voy a sacar la pistola que llevo en el bolso y adiós a su plaza fija con horario de mañana en el centro de salud”

¿Y desde cuando está usted así?, ¿lo asocia con alguna circunstancia concreta?, indagó él resguardándose tras su ordenador.

Con la falta de un jardín. Me gustaría ver alguna estrella por la noche, mientras los grillos, ya sabe, cri, cri, cri, eso que ellos hacen, y también los búhos y el frescor del rocío en la mañana y esos aromas a tierra mojada después de la lluvia.

Para grillada tú, me pareció leer en sus labios mientras me extendía una receta y el volante para un análisis de sangre.

Tiene poca imaginación este galeno, cree que todo se puede saber investigando esos ríos tintos que nos recorren. En la receta estaba escrito: lexatín. Qué doctorcito más necio, ¿estará sordo o es que es tonto perdido? confunde las palabras, yo dije claramente jardín, con una jota bien grande.

He tratado de explicar el equívoco en la farmacia pero la boticaria, otra que tal, dice que no dispensa jardines y mucho menos sin receta.

Esta pastilla da sueño y de pájaros,estrellas, grillos, búhos, rocío, castaños y rododendros nada de nada de nada de nada.

(Cuaderno de O)