Colaboracionista

Me he sentido tan mal como si le estuviera poniendo a la doña Marga la estrella judía para mandarla derecha al guetto de Varsovia. Es que su sobrina la doña Repolluda me enjaretó ayer la plancha nada más llegar y me pidió que marcara la ropa con unas etiquetas que llevan su nombre impreso. Como vio mi cara de disgusto me llamó vaga. Ni me molesté en explicarle que no era por el trabajo si no porque esa tarea me da mala espina y me huele a residencia inminente.

La doña Marga no dijo nada mientras yo aplastaba con rabia las etiquetas en la ropa, se puso a mirar por la ventana para ver a los vencejos que andaban muy alborotados por el cielo. O no lo sabe, que lo dudo, o ya se ha resignado a su suerte. Cuando terminé de marcarle toda la ropa me pidió que le preparara un té con un chorro de whisky, según ella para la tensión que la tiene baja y mientras se lo tomaba lanzó un par de suspiros y después se fumó un cigarro de los que tiene escondidos en un cajón, pero nada más.

No estaba yo para muchas tonterías cuando llegué a casa. Ni caso hice a la Noe que quería enseñarme un conjunto que dice que le da un aire clavado, clavado a la Khaleesi de Juego de Tronos, ni al Toni que desde el sofá me declamó: “Sereno aguarda el fin que poco tarda ¿Qué es cualquier vida? Breve sois y sueño”, ni al guasap de la Esme preguntándome si había leído su epístola de ayer y que qué me parecía.

Soy una colaboracionista y con mi ayuda la doña Marga va a ser enviada al apartheid.

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42 comentarios en “Colaboracionista

  1. Espero que sea un buen hogar y un buen cambio, Eva. En principio, la palabra residencia nos da mucho yuyu pero, en ocasiones, es un bien. Las personas no están solas, pueden hablar y compartir con otros, están atendidas… Pero reconozco que siguen sin gustarme para mí cuando llegue ese momento.
    Hace un par de semanas, precisamente, hablaba con una amiga del colegio y queremos poner en marcha un plan… Compraremos un terreno cerca de la playa, junto a otros compañeros de clase del grupo, y construiremos casitas individuales y zonas comunes. Una “residencia” hecha en exclusiva. ¿No tiene doña Marga amigas para hacer algo así? ;(

    1. Qué previsora eres, pero me parece una buen idea. A doña Marga le pilla un poco tarde, es una superviviente, de su edad ya no queda casi nadie. Espero que como es lista y sabe siempre ver el lado bueno en todo, se adapte bien. Y también espero que sea un lugar bonito con muchos árboles y flores. Un besazo, Martes.

  2. Pues puede que todo salga bien y que esa residencia sea la leche, pero según lo has relatado, da una pena horrorosa, he sentido la misma tensión y la misma desazón que cuando Don Margarito estaba esperando la llamada. No me extraña que no le hicieras caso a la Noe, para modelitos está una, aunque fuera igual que la mismísima Khaleesi.

  3. A mí sí me ha dado pena pero lo mismo luego está contenta, ella es muy de estar contenta. Otro día te cuento lo de la Khaleesi y sus túnicas, hoy ya no he tenido ganas.

  4. A mí tampoco me gusta esa historia de las residencias. Es posible que sí, que estén bien atendidos, acompañados, etc, etc. pero como no me gusta jamás me he parado en pensar en esto. Tampoco lo quiero para mí, prefiero envejecer y morir salvaje y a mi puta bola, que es ni más ni menos como soy ahora. Llamarte colaboracionista es ser demasiado dura contigo misma. Poner esas etiquetas, como dicen en las películas “si no lo haces tú buscaré a otro que lo haga.” Y los alfacentaurenses…¿no podrían llevarse a la mujer con ellos? No sé…

    1. Se me están ocurriendo unos cuantos a los que se podrían llevar al agujero negro pero eso es cometido de la Esme. Yo también soy partidaria de hacer lo que me dé la gana, lo malo es que a veces, demasiadas, no te dejan.

      1. Desde luego. Y “ponga un agujero negro en su vida”, que como vertedero para echar todo tipo de mierda parece insuperable. Ayer te iba a decir…que escribieras tú esa misiva a los extraterrestres, aunque quizá no sería tan cachondo. No porque no seas divertida, sino porque la Esme está tarumba.

  5. Lo siento Evita. Sobretodo porque Doña Marga todavía está vital, lúcida y tiene mucho que dar. Hay momentos en que no hay alternativa que enviar a nuestros viejitos a estas instituciones porque necesitan cuidados especiales, pero Doña Marga no está para eso, pienso yo. Ella es tan joven aún, en su espíritu. Pero piensa que no lo haces tú. A ti no te consultaron, tu no votaste para esta decisión. Tienes las manos limpias. Estoy segura que pusiste su nombre en su ropita, aunque con disgusto, con mucho amor. Igual así la doblaste. La has llevado a sitios, la has paseado, has publicado sus escritos, has hecho muchas cosas por ella. Le has dado vida a través de este blog. Un trabajo maravilloso. Ella lo sabe y te lo agradece. Siéntete tranquila. Has colaborado pero con cosas buenas. Un besito mi amiga.

  6. Sí, tiene un aire nazi el asunto. Enseguida alguien firmará para que no le dejen salir a la calle, luego para que le pongan barandillas en la cama, luego para que le pongan sujeciones…
    Sugiero que colabores en su huida. Habla con la Esme y a ver si convence a los de Alfa Centauri para que la lleven a su planeta con sus chicos y les hagan a todos, de paso, una puesta a punto.

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