Día: 4 mayo, 2016

Suplicios los míos

Me están entrando unas ganas irresistibles de irme a vivir sola y dejar plantados en el sofá, en sendas macetas, al Toni de mis amores y a la Noe Miranda de mis amistades íntimas desde nuestra más tierna infancia. Si ya por separado no te lo ponen fácil, los dos juntos y en espacio reducido son una prueba difícil de superar.

El Toni solo deja a un lado el libro de poesía con el que nos martiriza para ver el fútbol. Dice que el susodicho deporte también es poesía y de la buena. Además de pasión, arte, inteligencia,elegancia, magia, belleza y no sé qué más.

Sí, ja, se pone la Noemi, este con tal de no levantarse del sofá ya no sabe qué inventarse. Antonio, jeta, haz algo, lleva los platos por lo menos, ¿hasta cuándo dura la champions esa? Menos mal que enseguida es juernes y me voy de marchuqui y luego viene ¡el finde!

¿Qué tres espantos ha sido capaz de colar en una misma frase?, se sobresalta el Toni sin apartar por ello la vista del terreno de juego. Me ha parecido oír juernes, marchuqui y finde , el simplismo analfabeto de esta mujer no conoce límites.

Ah,no, yo límites no me pongo porque hay que apuntar alto, eso te lo digo, Eva. Ya me tengo preparado el conjunto de la Kahleesi para el juernes. Es que últimamente no hago más que ver khal drogos por la calle y por eso.

¿No serán hipsters lo que tú ves, Noe?

Lo que sean, me da igual. Qué rollo el fútbol, si siempre es lo mismo, todos estos tíos corriendo detrás de una bola, ellos lo llaman esférico, pues vale, y ahora goooool, gooool porque han metido la bola en el hueco, o el esférico en la portería, que más da, vaya cosa. Y mírale cómo se pone este, si parece que le va a dar algo, alucino, de verdad. El cholo Simeone me da morbo pero no lo suficiente, me aburro, ¿falta mucho para que se acabe la copa de Europa?

Creo que voy a cometer un crimen, me dice el Toni en voz baja, si me encarcelan tampoco me importa tanto. En el trullo se puede leer y te dejarán ver los partidos también. Sí, matar a la Noemi es la solución a unos cuantos de mis males.

Pero como era el descanso del partido se ve que en vez de tomarse la molestia de asesinarla que, al fin y al cabo tiene que ser un trabajo bastante pesado, ha decidido mejor volver a su libro y a sus recitativos, “maldita es la vida, maldición es conocerla. Cada hora cambia no sólo la hora sino lo que en ella se crea y así pasa la vida, entre el vivir y el ser”.

Toma del frasco lo que acaba de decir, me da un codazo la Noe en todo el costillar, me meo viva con lo que lee, con la de libros que hay y le da por los versículos, de eso operaron al tío Paco, de los versículos del colon. No es lo mismo, ¿verdad? A veces hay cosas que se llaman igual pero no son lo mismo, ya me he dado cuenta. Lo que no sé cómo lo aguantas, yo la le hubiera asesinado a cámara lenta. No me digas que mañana hay fútbol otra vez. Madre mía qué suplicio.

Para suplicios los míos.