Visitas inoportunas

La abuela del pueblo, la que no era Mila la joven, era muy religiosa. Su casa estaba llena de muñecos santitos repartidos por todos los rincones, cada uno especializado en algún cometido. El san Antonio te encontraba lo que perdías, el Ramón nonato ayudaba a nacer a los niños, cuántos niños se habrían perdido por el camino sin el GPS de san Ramón, el san Pancracio te ayudaba con el dinero a cambio de perejil, qué hombre más raro, y así muchos más muñequitos repartidos por los rincones, haciendo de su casa un lugar muy asistido.

En cuanto mis padres desparecían, sobre todo mi padre al que le daba mucha rabia eso de los santos y lo llamaba supercherías de viejas,se sentaba con nosotras, sólo con las pequeñas porque los mayores no le hacían caso, y nos contaba historias de apariciones de Dios y de la Virgen. Especialmente la Virgen tenía gran afición a presentarse sin previo aviso ante niños que habían sido muy buenos y podían disfrutar de ese privilegio, para dejarles algún mensaje, generalmente cifrado. Se ve que Dios tenía más cosas que hacer y mandaba a su madre aunque también él, de vez en cuando, irrumpía de improviso con mucho despliegue de luces.

Como mi abuela pensaba que éramos buenísimas y nos lo decía constantemente, enseguida nos vimos como posibles candidatas a esas apariciones. Tanto Dios como la Virgen o los dos juntos formando un duetto se nos podían presentar en cualquier momento, sobre todo por la noche, y más aún en el mes de mayo que era el que solían elegir por su buena temperatura para bajar a la tierra. Mi hermana estaba deseando que eso ocurriera para hacerse famosa y que le compusieran una canción, pero a mí la sola idea de recibir esa visita celestial me aterraba.

Cuando por la noche se apagaba la luz empezaba el pánico. Veía sombras y bultos y pensaba que eran ellos, que ya habían venido a darnos el mensaje y complicarnos la vida para siempre. Por eso, con los ojos cerrados tan fuerte que me dolían, rezaba a esos mismos dos: no vengáis, por favor, no os aparezcáis nunca. Virgen María, si ya estás ahí, vete.

A veces, si del miedo a las apariciones marianas no me podía dormir, despertaba a mi hermana: he visto un bulto o algo, le decía zarandeándola, se mueve una cosa detrás de la silla. Y ella saltaba como un resorte y se emocionaba mucho: ¿ya están, han venido, la Virgen sola o también con Dios, nos han traído algo? Porque se creía que eran como una especie de Reyes Magos ,pero mejorados, ya que nuestros reyes se equivocaban bastante con los pedidos.

Que ella también lo creyera aumentaba mi terror a las visitas celestiales porque normalmente era bastante desconfiada, de esas a las que no resulta fácil engañar. Por eso, bastantes noches acababa yendo al cuerto de mis padres para que me dejaran dormir con ellos. Una de esas noches, como ya estaban hartos de mis propias apariciones nocturnas, me preguntaron qué me pasaba y confesé cuál era mi miedo. Los dos empezaron a reírse mucho y así estuvieron un buen rato hasta que mi padre se enfadó bruscamente, solía hacer eso de pasar de la risa al enfado por lo que con él nunca eatabas en territorio seguro, y me devolvió a mi cama.

Por el camino me iba explicando con su voz didáctica, tenía una para cada situación, la importancia de tener una mente racional y crítica y no caer en las suspersticiones ni sucumbir a la ignorancia. Pero se debió de dar cuenta por lo fuerte que le apretaba la mano de que esa charla no me tranquilizaba. Encendió la luz del pasillo, me miró con sus ojos de hipnosis mafiosa que, por cierto también me daban miedo, y me dijo: tú no eres tan buena, te pasas el día peleándote con tu hermana, no terminas los deberes y hoy no habéis recogido los juguetes. Duérmete tranquila que no van a venir.

Fue un gran alivio saberme imperfecta y a salvo de inoportunas visitas.

(Cuaderno de DM)

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44 comentarios en “Visitas inoportunas

  1. Jajaja, mira, ya no me molesto más en intentar ser perfecto, no vaya a ser que se me aparezca la virgen esa, prefiero que me aparezca una con más experiencia, con perdón XD

  2. Por Dios -y esto queda muy ad hoc- una vez más buenísimo. Tu primer párrafo con las figuras de los santos y sus cometidos me ha recordado sí o sí a la santería cubana y a todos esos orichas/orishas con sus distintos poderes también. Después me ha chocado mucho lo de tu padre: Supercherías de viejas, pero se pone a contar apariciones de la Virgen y de Dios. Dios con mucho aparato de luces…mmmm…esto me suena a ya sabes qué, un poquito ufológico. Esos temores de la niña me recordaron mis propios temores de niño, lo típico, la oscuridad, monstruos, aunque el verdadero canguelo para mí fue tras ver “Tiburón”…Que ese pedazo monstruo estuviera bajo mi cama y se me zampara con sus mandíbulas. Habilísimo tu padre con su estrategia para tranquilizarte, lo de “no eres tan buena”. Me ha recordado un libro que estoy leyendo ahora (Controlaré tus sueños, de John Verdon, muy bueno). Un psicólogo explica que para desmontar las supersticiones de un creyente del vudú (en concreto, que morirá a causa de un maleficio que le han echado), no puede utilizar la lógica racional o científica, sino las mismas líneas argumentales de esa propia creencia, para disipar los miedos. Y tu padre fue eso justamente lo que hizo. Va, me despediré con un piropazo, niña: ¿Nunca se te apareció la Virgen? Pues yo creo que estás tocada por alguna varita.

    1. No, es que no lo has entendido bien o yo no me he explicado bien: la que nos contaba las historias de apariciones era mi abuela, una vez que desaparecía mi padre. A mí Tiburón también me asustó bastante, ya no te bañabas en el mar con la misma calma. Gracias por lo de la varita, muy simpático tú, pero nunca se me ha aparecido nadie.

      1. ¿”Simpático”? Vale. Tienes toda la razón, al leerlo lo entendí a la primera pero según iba leyendo se me olvidó ya al comentar: Es la otra abuela, la religiosa. Lo relataste bien, yo lo reciclé erróneamente. Tiburón acojonaba mucho, sobre todo ya metido en la cama a oscuras. Y estoy con Icástico, que se me aparezcan mejor las no vírgenes…

  3. Jajajaja, pues vale la pena hacer maldades para que no te aparezcan, qué cague. Pero pensándolo bien, con una aparición Mariana te forras para los restos, jajajaja. Por cierto, San Ramón Nonato ayuda a encontrar cosas si le atas los cojones, mi madre se los ata cada dos por tres y dice que le aparecen, jajajaja: “San Ramón Nonato, los cojones te ato, o encuentro lo que busco o no te los desato”: Pruébalo, los cojones son las puntas de un pañuelo, jajaja, ay, qué mal estamos.
    Besos

  4. Me acaba de llamar la Virgen, que tires para la cama que va para allá. Lleva algo de retraso, pero ya llega. Y nada de: virgencita vete por dónde has venido que tengo miedo. Si tienes miedo te aguntas, cagona.

  5. 😀 😀 ¡Vaya abuelas! No sé con cuál de las dos me quedo. Creo que con esta, que al menos no da pisotones. Y además, porque eso de los santos y sus historias es algo que siempre me ha gustado, será por lo de los cuentos (con perdón). Sus historias me fascinan. Por cierto, al pobre San Pancracio lo han destituido y ahora otro ocupa su lugar 😀 😀 😀

    1. Guau, muy buena tu entrada en el blog. Efectivamente, neko es gato en japonés, como bien explicas con kanjis y todo. Esta figura en realidad es japonesa, pesa a toda la invasión de productos chinos que sufrimos. Conozco todo esto porque estudié japonés, aunque las figurillas ya eran populares fue nuestra profesora de japonés la que nos introdujo un poco el tema y nos explicó el significado de esta figura para los japoneses. Saludos.

      1. 😉 Pero también sabrás que los japoneses copiaron a los chinos y mejoraron “el producto” 😉 Su aislamiento no se produjo hasta el siglo XVI o XVII, cuando empezaron a diferenciarse de sus vecinos de enfrente 😉

  6. Me parto, buenísima la observación, eres genial.
    Estos chinos….ya nos comen el terreno hasta en eso. A mí también me gustan las historias de santos, son como super héroes, con todos esos poderes mágicos.

    1. Había un libro en casa de mi abuela que se titulaba “Año Santo” y día a día repasaba los santos y contaba sus historias. Debía ser, en realidad, una enciclopedia, porque solo llegaba, creo recordar, a mediados de enero. Por más que he buscado, no he podido encontrarla, así que quizá lo soñé 😀 😀 😀

  7. ¿No es maravilloso ese padre?. Estas últimas entradas vamos sabiendo más de él y, al tiempo, se nos perfila mejor aún DM, que tiene tanto suyo… Aunque echo de menos saber algo más de su madre, de la que no sé porqué, me da que también tiene bastante.
    Me encanta como estás construyendo el presente a partir de su pasado.
    Besos.

  8. Yo pensaba que si tenía una aparición me tendría que meter cura y eso era lo que me daba miedo. De que era más malo que la tiña, ya estaba yo seguro. Por ahí no había problema.

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