Día: 2 junio, 2016

Cuidado con la maligna

Lo que me ha costado quitarme de encima a los Fernández y salir a la superficie. No es que os quiera dar pena pero vivimos en muy malas condiciones, sin apenas luz, sin víveres -la maligna no nos da de comer-, enmudecidos, paralizados, muy, muy cerca de la muerte. He logrado emerger como el que sale de entre las ruinas después de un terremoto. Ya me podía haber mandado la pérfida un bombero buenorro a rescatarme, pero ni eso, ni siquiera es capaz de darle a mis estertores un poco de alegría y placer de vivir. Qué asco de tía.

Y encima no sabréis ni quién os está hablando ahora y estaréis a punto de salir pitando a vuestro peregrinaje diario por la blogosfera, a dejar un comentario aquí y otro allí para haceros los graciosos y corresponder a los que os los dejan a vosotros. Ya son ganas. Que soy la Esme, leches, que he venido a avisaros sobre la lianta. No os creáis demasiado lo que cuenta. Tengo sospechas de que gran parte son invenciones suyas, está muy loca. Necesita adornar su miserable existencia y la razón es clara: se aburre. Pero como una mona.

¿Qué hago, qué hago para escapar de este tedio vital?, le oí decir el otro día desde la cocina, lugar desde donde escribe para estar más cerca de la cafetera. Ella habla así, es muy pedante, no puede decir me aburro como todo el mundo, no. Ah, pues me voy a inventar una familia que tenga cosas de la mía, pero sólo algunas, dijo poniendo cara de ilusión. Se ilusiona con cada tontería…Y eso es lo que ha hecho tras pegarnos la patada, a nosotros, su anterior diversión.

No os fiéis de lo que leáis. No creo yo que fuera esa niña tan mona y sensible que narra las historias. Más bien creo que fue la hermana mala, le pega mucho más, dado su carácter actual tirando a borde, o la Alicita que se hacía pis, eso también le pega porque es muy tonta. Por no tener no tiene ni trabajo, está parada y además lo es, no emprende como yo. Todas las mañanas apunta en un papel arrugado las cosas que debería hacer pero luego esconde el papel en un cajón porque le da angustia leerlo y no hace ninguna. Mañana, mañana, va diciendo todo el rato.

Y por si tenéis curiosidad por saber cómo es físicamente os diré que en una cosa sí ha sido sincera: es del montón. Y va siempre muy despeinada. Huy, que viene con las bolsas de la compra, qué lista, ella sí se alimenta, peinarse no, vaya pelos que lleva hoy y ya va directa a la cafetera. En cuanto le robe algo de comer me vuelvo a los submundos a penar junto a la Eva, el Toni, la Noe, el Jacobín y la Doña Marga.

Es muy triste el destino de nosotros los personajes, vivimos un tiempo con las vidas que otros nos eligieron, con los rasgos físicos y psíquicos que quisieron darnos, nos dan tres vueltas por un decorado de cartón piedra, nos hacen alegrarnos y también sufrir, nos dejan que nos esperancemos dándonos una falsa sensación de libertad y finalmente…pues eso, que nos dan el finiquito. Anda, pues como el de los no personajes también. No hay más que verla a ella, la no personaje. En eso nos parecemos bastante.

Desparezco, le voy a dejar un peine encima de la mesa a ver si capta la indirecta, pero volveré para seguirme chivando. A la próxima os digo su edad, eso sí que le va a dar rabia. Que se fastidie.